TOUR 2018: LA TIRANÍA DE SKY

 

Ya se ha consumido la segunda semana de este Tour de Francia 2018. Y con ella también se han consumido las esperanzas y sueños de muchos espectadores, y por supuesto de todos sus rivales, de ver algo diferente al dominio de Sky en la mejor carrera ciclista por etapas. El Sky lleva reinando en Julio desde 2012 (con la única excepción de 2014 con Nibali) con una tiranía abrumadora. Ni en la carretera, con un hombre menos por equipo, ni en los despachos, con el veto a Froome por su affaire con el dopaje, han logrado que el panorama cambie. El Sky y sus corredores son los amos y señores del Tour. Da la impresión de que cualquiera de los hombres de Sky, de sus gregarios, podrían ser líderes en otros equipos. Y además tienen dos hombres, Thomas y Froome, que están demostrando día a día ser muy superiores a los rivales. También esto nos recuerda a la época de dominio absoluto del US Postal de Armstrong. Esperemos que la cosa no acabe igual dentro de unos años, por el bien del ciclismo. Este deporte no se merece algo así… otra vez.

BATALLA EN LOS ALPES

La décima etapa, primera alpina con final en Le Grand Bornand, nos deparó un espectáculo precioso. Una lucha por la fuga que hizo que un grupo muy numeroso abriese camino en busca del triunfo de etapa. Gente muy buena en la fuga, empezando por Peter Sagan que demuestra otra vez el pedazo de corredor que es. A pesar de tener muy encaminado el maillot verde se mete en todas las fugas iniciales para sumar los puntos del sprint intermedio. También estaba en la fuga Alaphilippe, que buscaba el maillot de puntos, además del triunfo de etapa. Y por encima de todos estaba Greg Van Avermaet. El maillot amarillo. Un clasicómano belga que sabe que no tiene que hacer nada en los Alpes, pero que defiende un maillot que lo es todo en el ciclismo. Su actitud es “me van a quitar el maillot, pero les va a costar, no lo voy a regalar”. Es todo un gesto en el ciclismo actual tan medido y programado. Defendió el maillot a muerte y fue cuarto de la etapa vestido de amarillo.

En la lucha por la etapa el francés Alaphilippe que se demostró intratable en todos los pasos de montaña, acumulando puntos para el maillot a puntos rojos, hizo un hueco en el penúltimo puerto y ya no miró hacia detrás. Pasó una zona de tierra, otra moda en este nuevo ciclismo, y se lanzó a por el triunfo de etapa. Una victoria muy merecida y luchada. Su emoción en meta por su primera victoria en el Tour de Francia era más que palpable. Por detrás los favoritos entraron todos juntos, sin hacerse mucho daño. Ni un pinchazo de Froome en la zona de tierra alteró la “relativa paz” del pelotón. Ya saben “queda mucho Tour, ya lo intentaremos más adelante” y todo eso.

 

 

POR FIN SE INTENTA ALGO CONTRA SKY

La undécima etapa nos mostró algo diferente. Con un final en La Rosiere, en una etapa calco de la disputada en Dauphine, el día nos mostró de nuevo una fuga numerosa, también con buenos nombres, de nuevo estaba Sagan que de nuevo cogió los puntos. También estaban Alaphilippe y Barguil, que van a luchar por la montaña. El Fortuneo tiene que demostrar algo en este Tour. El proyecto del equipo francés gira en torno al corredor de Normandía que tanto hizo el año pasado y que está desaparecido en este 2018. También estaba en el grupo el talentoso Marc Soler, aprendiendo el oficio en su primer Tour.

Hasta aquí todo normal. Por detrás el Sky tiraba a su marcheta. Bueno no tiraba el Sky, tiraban Moscon y sobre todo Luke Rowe, que se marcó 100 kilómetros por puertos alpinos sin despeinarse. Se bastó él solito para tener la fuga bajo control. Flipante. Cuando Rowe desapareció se puso Movistar aceleró el ritmo y a mitad de Col du Pré atacó Valverde. ¡Por fin! Parece que la tricefalia de líderes en Movistar iba a dar su fruto de forma táctica. Valverde abrió hueco, un minuto, muy rápido. Por delante pararon a Marc Soler que esperó a Valverde y se puso a tirar como si no hubiese un mañana. Por favor que alguien me pellizque, Movistar lo estaba haciendo perfecto tácticamente. La diferencia se fue a los dos minutos. Van Avermaet ya se había quedado del pelotón a esas alturas, bravo por el belga de verdad, y Valverde era líder virtual por delante de Thomas.

Sky no se inmutaba. Pero en un movimiento nada comprensible sí que se movió Bahrain. Nibali puso a tirar a Pellizotti. Quizá se hizo para probar las fuerzas de Sky, pero desde luego parecía que les preocupaba Valverde más que otra cosa. No lo sé. La diferencia bajó a un minuto, y a Soler se le veía con muestras de cansancio. Por detrás en la bajada atacó Dumoulin con su formidable gregario Andersen y abrió hueco. Cogió a Valverde, que en ningún momento sopesó dejar de usar a Soler a pesar del bajón de ritmo, y los cuatro se fueron para arriba. Soler y Andersen dijeron basta, y los dos líderes siguieron solos. Dumoulin le pidió relevos a Valverde, que negó con la cabeza. Lógico, sus dos jefes van detrás y el holandés es un rival directo. Pero además se demostró que Valverde no tenía piernas. Se quedó apenas un kilómetro después. Todas las esperanzas del fantástico movimiento táctico por los suelos.

Por delante sobrevivía de la fuga el sensacional escalador Mikel Nieve. El nivel del vasco es buenísimo siempre y es un gran profesional. Victoria en el Giro este año y parecía que iba a conseguir otra en el Tour. Pero Sky y la realidad volvieron a imponerse. En la subida final Geraint Thomas atacó y se marchó para cazar a Dumoulin. Por detrás los rivales directos sufrían y Froome también se marchó para contactar con Thomas. Quintana demostraba que no está para los ambiciosos objetivos que pregona, Landa demostró que todavía no es el corredor que la gente espera (con la disculpa de su tremenda caída en Roubaix). A los demás rivales para la calsificación tampoco les fue mejor. En una imagen dolorosísima para el espectador Thomas cogía a Nieve en los últimos 300 metros con un soberbio cambio de ritmo final. Han medido que esos últimos 400 metros tienen una pendiente media del 4% y que Thomas los recorrió a 41 km/h. No tengo más preguntas señoría. Thomas cogía el maillot amarillo. Por detrás Froome y Dumoulin entraban juntos, el holandés adelantaba en la misma línea de meta al británico. No se llevan bien estos dos. El Tour parece que es cosa de tres.

 

 

ALPE D´HUEZ, LA MONTAÑA DESDE LA QUE SE VE PARÍS

Lo de Movistar con Valverde no salió bien, pero el final aplastante de los dos líderes de Sky seguro que motivó al Lotto Jumbo a realizar un movimiento similar el día con el final en la mítica montaña alpina. En un movimiento valiente, pocas veces visto en el ciclismo moderno, un aspirante a la general como Kruijswijk (recuerden virtual vencedor del Giro hasta su caída en el hielo del Agnello) atacaba a falta de 70 kilómetros a meta. Con él también iba Valverde, pero después de su imagen del día anterior todos sabíamos la realidad del murciano en este Tour. Alaphilippe seguía sumando puntos. Esta duodécima etapa del Tour era la segunda más dura de la historia en cuanto a suma de coeficientes de puertos ascendidos. Casi nada.

Los puertos se fueron pasando. Por delante la fuga cada vez era más reducida y llegó el momento en el que Kruijswijk se quedaba solo. Por detás… pues por detrás lo de siempre. Un ritmo imperial puesto por dos Sky, Moscon y Rowe. La diferencia en torno a 7 minutos. El holandés era líder virtual. Pero Sky aprendió la lección de Formigal. Nunca se debe deshacer el bloque, el equipo tiene que estar junto lo máximo posible. Eso permitió a Castroviejo pasar la Croix de Fer. Y eso nos permitió a los espectadores ver un soberbio espectáculo de rodar al corredor español en el valle camino al pie de Alpe D´Huez. Castroviejo solito quitó más de dos minutos a Kruijswijk. El holandés empezaba la montaña de su país con más de cuatro minutos de ventaja. Para un buen crono-escalador como él podía valer.

 

 

Pero aquí estaba Kwiato para marcar el ritmo de Sky una vez apartado Castroviejo. Y lo que es más impresionante todavía: el joven Egan Bernal, cogió su relevo, con 21 añitos y en su primer Tour. Durante más de 7 kilómetros machacó a sus rivales con un ritmo que redujo la diferencia a la mínima y secó los ataques de Landa y Bardet, bravo por ellos –hay que intentarlo-. Nairo Quintana se quedaba, que sorpresa a estas alturas. Y entonces asistimos al hecho lamentable de la jornada. La correa de la cámara de fotos de un espectador se enganchaba en el manillar de Nibali que se iba al suelo. En medio del humo de bengalas, una estúpida moda de no-aficionados al ciclismo, el italiano se fracturaba una vertebra y a pesar de llegar a meta no saldría al día siguiente. Una pena para Nibali y para el Tour. Una vergüenza para todos aquellos que no saben cuál es su sitio en una cuneta: quietos, aplaudiendo y animando, disfrutando de un deporte que te permite escuchar el aliento de tus ídolos y verlos a menos de un metro. Una pena.

 

 

El final en Alpe D´Huez fue un reducido sprint. Una vez capturado el héroe de la jornada, Kruijswijk, y tras varios ataques de Froome, Dumoulin y Landa, se llegó a la recta de meta donde un potentísimo Geraint Thomas ganaba la etapa con un sprint que sacó de rueda a sus rivales. Thomas es el primer maillot amarillo que se impone en Alpe D´Huez. La estadística dice que el corredor que sale de amarillo en Alpe D´Huez gana el Tour. Siempre ha sido así, salvo una excepción: 1987 donde Delgado no cumplió con la norma. ¿Lo hara Thomas en este 2018?

 

 

SAGAN SIGUE AMPLIANDO UNOS NÚMEROS DE LEYENDA

La decimotercera etapa asistió a la tercera victoria de Peter Sagan. En un bonito sprint batió con suficiencia a Kristoff y Demaré. ¿Y donde estaban todos los demás esprinters? Pues en su casa señores. Porque los Alpes han hecho estragos y casi todos los hombres rápidos han llegado fuera de control. Y en esto el Tour está siendo inflexible. No es un trabajo fácil para un esprinter superar los macizos montañosos de la mejor carrera del mundo.

 

 

Sagan al final de esta semana lleva 42 podios en etapas del Tour. 11 victorias. Y de 124 días en la carrera francesa ha hecho entre los 10 primeros en 64 veces (más del 50%) y ha vestido el maillot verde en 100 ocasiones. Manteniendo una permanente sonrisa y disfrutando del show. Lo normal oiga.

 

 

LAS ETAPAS DEL MACIZO CENTRAL NO HAN SIDO PARA TANTO

Y se llegaba al macizo central. Un terreno rompepiernas, durísimo, con calor y ni un metro recto en la carretera. Y cuando hay alguna zona recta entra viento. Las carreteras son estrechas y los nervios no ayudan. Un cóctel perfecto para ver buenas etapas.

La primera acababa en el mítico Col de Mende, allí donde Jalabert y la ONCE pusieron en apuros a Indurain. Y la segunda en la preciosa Carcassonne. Las dos etapas fueron un calco. Fuga muy numerosa y por detrás el Sky a un ritmo “tranquilo”. Un solo hombre, Luke Rowe, se bastó para llevar al pelotón a meta los dos días. A casi 20 minutos y a 13 minutos respectivamente de las fugas triunfadoras. Y todos contentos: “Hay que descansar. Nos vienen bien estos días. Quedan los Pirineos. La tercera semana es crucial. La crono decidirá”  Ya saben la cantinela habitual.

En Mende el español Omar Fraile aplastaba las esperanzas del formidable rodador Jasper Stuyven que estuvo muy cerca de logarlo después de dejar a Gorka Izaguirre abroncando a Slagter, dedo índice acusador en la mejor versión de un macarra sobre una bici. Los favoritos apenas llegaron con unos segundos de diferencia, pero con algún detalle revelador: Roglic atacaba y se le ve en forma, Dumoulin no se rinde y Quintana ni está ni se le espera. Froome y Thomas entraron juntitos demostrando que son los que mandan.

 

 

En Carcassonne el Astana repetía triunfo, esta vez de la mano de Magnus Cort Nielssen, que batía claramente en el sprint a Ion Izaguirre, que no discute como su hermano, y a Bauke Mollema que ya no está para esto de las generales.

 

 

Hoy empiezan los Pirineos y la decisiva tercera semana del Tour. Los cuatro primeros de la general se encuentran en dos minutos y medio. Los dos Sky lideran con casi dos minutos sobre Dumoulin. Thomas se adentra en terreno desconocido para él. Una tercera semana que siempre se la ha hecho larga (o se ha caído, que el chico besa mucho el suelo). Froome, es un fondista claro y dominador de las grandes vueltas en el último lustro, está a minuto y medio. Y Dumoulin el mejor contrarrelojista de los tres está al acecho. Y Roglic, el chico maravilla del 2018 que es una incógnita. No sé qué pasará, aunque me da la impresión de que este Tour se trata de ver “cual de los corredores de la ballena gana”. Veremos.

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