MILÁN SAN REMO: UN VISTAZO PREVIO

Este sábado 18 de Marzo se disputa el primer Monumento ciclista de la temporada. La Milán San Remo. Es una carrera muy especial. Difícil de definir. O te encanta o la odias. A muchos nos parece una preciosidad de carrera, otros piensan que es un soberano tostón a resolver en un sprint masivo. ¿Pero sabes todo lo que hay que saber de esta carrera para poder formarte una opinión?

Todo lo que usted quiso saber sobre Milán San Remo y no se atrevió a preguntar…

La Milán San Remo es conocida también como “La Classicissima” o “La Primavera”. Es el más largo de los monumentos. Su recorrido consta de casi 300 kilómetros. La edición más larga fueron 298 kilómetros, y la de este año 2017 constará de 291 kilómetros. Los corredores profesionales suelen mostrar orgullosos sus dispositivos electrónicos después de la prueba. Con el desplazamiento inicial y la vuelta al Hotel es posiblemente el día del año que pasan de 300 kilómetros sobre su bici.

El recorrido va desde la Piazza del Duomo en Milán, que genera imágenes preciosas en la salida, hasta el sol de la Riviera Ligure, dónde en San Remo, en la Via Roma está colocada la meta.

La primera edición tuvo lugar en 1907. 33 corredores estaban en la salida. 14 llegaron a San remo. El vencedor fue Lucien Petit-Breton. Marcó un tiempo de 11 horas y 4 minutos a una media de un poco más de 26 km/h.

Este año se celebrará la 108ª edición, y sólo en tres ocasiones, por los conflictos bélicos, se ha dejado de disputar.

Eddy Merck con 7 victorias es el corredor con mayor número de triunfos. Participó en 11 ocasiones. El porcentaje de éxito de “El Canibal” es abrumador.

Los italianos son los que más han ganado: 50 veces un corredor transalpino ha triunfado en San Remo.

Dos españoles están en la ilustre lista de vecedores: Miguel Poblet (en 1957 y 1959) y Oscar Freire (en 2004, 2007 y 2010).

Solo cuatro corredores ganaron la carrera vestidos de arco iris: Binda (1931) Merck (1972 y 1975), Gimondi (1974) y Saronni (1983).

El último ganador de grandes vueltas en triunfar en Milán San Remo fue Jalabert (1995).

Jalabert tiene también en esa edición de 1995 el record en la subida al mítico Poggio de San Remo, deteniendo el crono en 5 minutos 46 segundos, a una media estratosférica de 38,5 km/h en una subida de 3,700 metros al 4% de desnivel medio. Marciano.

El último en ganar viniendo escapado desde una fuga larga, de salida, fue Marc Gomez en 1982.

La edición más rápida de la carrera fue en 1990. El superclase Gianni Bugno se impuso marcando una media de 45,806 km/h.

La única vez que la carrera se interrumpió fue en 2013, también la unica vez que se disputó en Domingo. Las condiciones climatológicas obligaron a montar a los corredores en los coches y autobuses, neutralizando parte de la prueba y completando unicamente el final. El ganador fue el alemán Ciolek.

El final más comentado de la Milán San Remo tuvo lugar en 2004, cuando el español Oscar Freire batía con un magistral golpe de riñón al alemán Erik Zabel justo sobre la línea de meta, mientras el alemán levantaba prematuramente los brazos. Una «robada de cartera» en toda regla.

Oscar Freire le roba la cartera a Zabel en la Milán San remo de 2004.

¿Y por qué es tan especial la Milán San remo?

Es uno de los cinco Monumentos del ciclismo. Es la primera gran clásica de la temporada. Y muchos corredores la consideran el verdadero pistoletazo de salida a la temporada de primavera que atravesará los adoquines del Norte para acabar en Las Ardenas.

La gran mayoría de los grandes campeones la han ganado, o han deseado tenerla en sus vitrinas. Entre los profesionales hay una frase en relación a esta carrera: “Es la carrera más fácil de terminar y la más difícil de ganar”. Así de sencillo.

Un recorrido eminentemente plano, lineal, en la mayoría de las ediciones con viento favorable, que permite rodar a altas velocidades amparado en el pelotón y que salvo el Paso del Turchino, en el kilómetro 142, no presenta ninguna dificultad hasta su parte final. En los últimos 39 kilómetros es donde realmente empieza la carrera. Se encadenan tres subidas Capo Berta, la Cipressa y el definitivo Poggio de San Remo, a tan solo 5 kilómetros del final. Las subidas no son excesivamente duras, apenas el 4% de desnivel de media, pero sus bajadas son tremendamente técnicas, con innumerables curvas de herraduras y la colocación es fundamental.

Así que la prueba, el objetivo de muchos ciclistas, un triunfo que vale por toda una carrera deportiva consiste en un “relajado” viaje en pelotón a alta velocidad hasta que faltan 21 kilómetros. Meses de preparación y entrenos específicos, muchas veces tras moto, se juegan en las dos subidas de Cipressa y el Poggio. Primero hay que pasar Cipressa sin incidentes, ni subiendo ni bajando donde todos los años hay sustos. Luego tienes que entrar perfectamente colocado en el Poggio y luchar por mantenerte en la corta subida. Pero si además lográs subir el Poggio en cabeza a las velocidades durísimas de este ciclismo moderno, todavía te queda la bajada técnica y peligrosa de la pequeña colina entre invernaderos. Y si además logras bajar delante te quedan todavía dos kilómetros de nervios de acero, de saber templar y aguantar, de resistir los ataques finales de los llegadores que intentaran evitar el sprint (Cancellara lo ha logrado), de confiar en tus lanzadores si es que tienes la suerte de mantener a alguno y entonces, solo entonces, tendrás la oportunidad de esprintar por la victoria en Via Roma. Un sprint que no se parece a otros, ya que se afronta con 290 kilómetros en las piernas.

Mucha gente dice que la Milán San Remo es una lotería para velocistas. Yo opino que si alguien ha ganado siete veces la carrera desmonta totalmente la teoría. A Zabel le tocó cuatro veces y a Freire tres. Me da que no. Que la Classicissima es mucho más que una lotería.

Sagan máximo favorito en San Remo

Este año parece que el hombre a batir es Peter Sagan. El vigente Campeón del Mundo es el favorito en todas las quinielas. Su estado de forma, su manera de esprintar y de manejar las carreras en las últimas citas hacen que sea el hombre a vigilar. No hay que olvidar a Démare, último vencedor y que en Paris Niza ha demostrado que está en plena forma. Degenkolb y Kristoff también han ganado en Via Roma y aspiran a repetir. Y otro nombre suena con fuerza: el del colombiano Gaviria, que el año pasado sufrió una caída en los últimos metros cuando todo pintaba muy bien para el talentoso velocista latinoamericano. Tampoco hay que olvidarse de Van Avermaet y de Alaphilippe, que jugándosela en el Poggio quizá tengan algo que decir. Mi “outsider” en la quiniela: Michael Matthews. Ojo con él. Muy tapado todo el año, pero en Paris Niza se le ha visto muy bien de forma.

El sábado veremos. La Primavera espera para coronar a su nuevo campeón.

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