LA VUELTA 2017: DOS PRIMERAS SEMANAS APASIONANTES

 

El Tour es la mejor carrera ciclista por etapas del mundo. De eso no hay duda. “El Tour es el Tour” una frase repetida siempre, y lo es por algo. Un peldaño por debajo tenemos al Giro de Italia y La Vuelta a España. Pero en el aspecto deportivo los últimos años el Giro y La Vuelta están siendo mejores carreras que el Tour. Hay más emoción, más carrera, más alternativa, más ciclismo en definitiva. Quizá esto sea debido a la paulatina conversión del ciclismo profesional en un deporte más controlado por todo lo que rodea al ciclista. Ahora son de suma importancia el entorno, el control de equipo, la imagen de marca, la no improvisación, la búsqueda de la excelencia física bajo un control estricto del atleta. Un ciclismo si me permiten, más robotizado, con menos lugar a la improvisación, con poco resquicio a las genialidades del profesional. Un ciclista de un equipo anglosajón decía esta temporada que el ciclismo es un deporte precioso, pero que “Le Tour, you know, Le Tour is business”. El Tour es trabajo. Punto. Quizá eso hace que en las otras dos grandes vueltas todavía se vea un ciclismo menos encorsetado, y eso en definitiva da más espectáculo. Y eso se está cumpliendo en esta edición de La Vuelta. A falta de la tercera semana estamos viviendo una carrera muy bonita.

 

UN COMIENZO AGITADO

 

La Vuelta partía desde la ciudad francesa de Nimes. Una crono por equipos que se adjudicó el equipo  BMC. El australiano Dennis se vestía el primer maillot rojo de La Vuelta. En el BMC no tomó la salida el asturiano Samuel Sanchez. Días antes había sido cazado en un control antidopaje fuera de competición. Suspendido inmediatamente por su equipo, que no sabía nada… claro que sí guapi. En definitiva un tramposo cazado y expulsado. La prensa española se hizo eco de la lástima del posible maillot rojo de Sánchez más que de su lamentable dopaje en el ocaso de su carrera. Pues vale.

 

La segunda etapa, disputada bajo una amenaza constante de viento y abanicos, demostró que el Quick Step es el mejor equipo del mundo en eso de cortar al grupo cuando sopla. «Ride like a Belgian» ya saben ustedes.  Les faltaron 300 metros de Tepstra y Alaphilippe para desarmar el posible sprint a 2 kilómetros de meta. Y no solo eso, sino que en un movimiento de viejo zorro Matteo Trentin cortó a su lanzador y excelente gregario Yves Lampaert dejándolo en cabeza y permitiéndole ganar y vestirse de líder. Trentin además hizo segundo detrás de su compañero. Y alegrándose, eso es un equipo. Qué bonito y emocionante es cuando un currante del mundo profesional logra ganar fuera del guión.

 

 

“SI NO FUERA POR  LO DE ANDORRA”

 

Me temo que será la frase más repetida al final de esta edición de La Vuelta. ¿Y por qué? Pues porque en la sensacional etapa de Andorra, en la que se vio más ciclismo que casi en todo el Tour, el equipo Sky machacó literalmente a sus rivales. No en el tiempo, que apenas hubo diferencias entre los reales favoritos, sino en la actitud que demostró el equipo de Froome a sus rivales. El británico ha venido a La Vuelta a ganarla. Y ha centrado su preparación y su total concentración en ello. La prueba es el sprint intermedio en Andorra, donde Froome estuvo atento para sumar 3 segundos que nadie le disputó. Él realmente tampoco, simplemente fue mejor profesional y sabía que estaban ahí para cogerlos. O desde su equipo le avisaron en el momento justo, como debe ser. En meta cuando le preguntaron el porqué de su actitud fue claro: “Ya he perdido una Vuelta por 13 segundos. No voy a regalar ni uno solo a estas alturas”. Perfecto. Que le pregunten a Landa y su cuarto puesto en Francia por un mísero segundo. Pues eso.

 

Decía que la frase de “si no fuera por lo de Andorra…” la oiremos mucho, porque en Andorra vivimos el desfallecimiento de Alberto Contador, Alberto, nuestro campeón, llámenlo como prefieran. Inesperadamente en el penúltimo puerto, donde no debiera, Contador no pudo seguir el ritmo. Ni siquiera el de su compañero Stetina.  Se le veía pesado, falto de ritmo. Entregado. En meta ganaba Nibali, “el tiburón”, con mucha pillería. Es un corredor como la copa de un pino. Froome se vestía de rojo. Lider en la tercera etapa. Me temo que hasta Madrid. Y Contador penando por detrás se dejaba unos definitivos 2 minutos y  33 segundos que le apartaban ya en la primera semana de las opciones de ganar. Es su última carrera como profesional. Muchos recordamos, salvando las distancias dejémoslo claro –herejías las justas-, las imágenes de 1996 de D. Miguel Indurain en la etapa de los Lagos de Covadonga entrando al aparcamiento del Hotel El Capitán para bajarse de la bici y no volver a subirse como profesional nunca más a una. Pero Contador, hombre claro, es diferente. “Querer es poder” y esas cosas, dijo que la alimentación le pasó factura y que no dejaría de luchar hasta el final. El podio es posible. Su actitud es encomiable. Bravo Alberto, bravo 😉

 

 

ETAPAS COMPLICADAS TíPICAS DE LA VUELTA

 

Matteo Trentin es el esprinter de mayor entidad en La Vuelta y lo demostró en Tarragona, Murcia y días más tarde en Tomares. Tres etapas ganadas. Dos en sprints, llano y en cuesta, y una resolviendo una fuga contra José Joaquin Rojas del que mejor no hablaremos para no enfadarnos. Se puede intentar, se puede perder, muchas más veces que ganar, pero no se puede mantener una actitud así en una etapa. En Cuenca Rojas no consideró ni dar un relevo al justo vencedor Mohoric, con el que hubiese llegado y posiblemente batido de haber llegado juntos. Y en Murcia, en su casa, casi nadie entiende el lanzamiento de manual que hizo para el hombre más rápido de esta carrera. O es que igual le valía el segundo puesto. Me temo que es lo segundo. Los puestos son importantes, al menos para Rojas.

 

Vimos varios días con finales típicos de La Vuelta en la era Guillen. Cuestas imposibles como final o cerca de meta para romper y jugársela bajando. En dos finales preciosos vimos ganar a Lutsenko, un clon de Vinokourov (esperemos que solo en lo bueno), en Alcoceber y a Alaphilippe, un killer en los finales en cuesta, en el Xorret del Catí. Ni Majka, que le atacó hasta la extenuación, pudo con el francés que tiene pinta de muy buen corredor.

 

 

Otras dos etapas fueron para el polaco Tomasz Marczynski, un descubrimiento en esta Vuelta. Cruzó Europa como un nómada, durmió en autobuses, le gustó el ciclismo, se afincó en España y ahora corre con el Lotto. Sus dos victorias en Sagunto y Antequera, en dos duras etapas de media montaña, han sido impecables.

 

CONTADOR A POR LA REMONTADA Y LA ÉPICA. FROOME A LO SUYO, GANAR LA GENERAL

 

Contador dejó claro que lo de Andorra fue un mal día, una mala digestión, un “qué se yo” pasajero. No tuvo desperdicio cuando Perico Delgado, que cada día -permitanme mi opinión- está más mayor en su papel, le entrevistó y dejo dos perlas para la historia: “Alberto, para un corredor con tu retraso ahora mismo…” y “-Alberto: Todo lo que comía lo expulsaba. -Perico: ¿Por la boca? -Alberto: No, por la boca no» Fin de las preguntas.

En la difícil etapa de Alcoceber en el duro puerto de El Garbí Contador provocó una de las suyas. Lejos de meta y desarbolando al Sky. Hay que reconocerlo. Lo intenta y es un espectáculo verlo. El resultado luego no es el esperado, y se le critica mucho, incluso se le llega a ridiculizar, pero claro a toro pasado jugamos a un juego «win-win» muy fácil. Si no se ataca mal porque no se intenta nada contra la Royal Sky Force y si se ataca mal también porque luego no sale y se te queda cara de tonto. De cualquier manera el ataque de Contador demostró que no tirará la toalla hasta el final, y que Froome sin equipo también es mucho Froome. Marcó la subida final a la durísima Ermita de Alcoceber en plan campeón. Nada que objetar.

 

 

En Xorret del Catí volvió a intentarlo Contador. Y Froome volvió a demostrar porque hoy es el mejor. Quizá el más extraño yendo en bici, pero el mejor sin duda. Al ataque de Contador, levantado, atrancado, bailando la bici, respondió y remachó el británico sentado con una cadencia fuera de lo normal dejando claro que ha venido a ganar esta Vuelta. El resto de favoritos perdía tiempo. Segundos, pero en este ciclismo moderno del que hablamos todo se mide en pequeñas diferencias.

En Cumbres del Sol, otro lugar de rampas imposibles, Froome por si le quedaba dudas a alguien ganó la etapa para demostrar que no va a perdonar y que también tiene su corazoncito. Le dolió en 2015 que Dumoulin le batiese en este final. Por la mañana vio el video de aquel 2015 varias veces, otra prueba del gran profesional que es, y tenía claro cómo actuar para ganar. Después de una marciana aceleración de Mikel Nieve, que gran Vuelta se está marcando el vasco, atacó a falta de 500 metros. Solo Chaves pudo seguirle, pero no superarle. El británico tardo 67 segundos en cubrir 500 metros con un porcentaje medio superior al 12%, con una zona del 21%. Velocidad media de esos últimos metros 26,86 km/h. Nada más que añadir señoría.

 

 

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ SE PRESENTA EN SOCIEDAD

 

Se llegaba a las etapas de Andalucía. Etapas duras y finales en alto. En Calar Alto se empezaron a descubrir las cartas de verdad. Contador seguía en su papel atacante. Nibali se empieza a dejar ver. Y empieza a atacar. Froome se preocupa sobre todo del siciliano. Pero un colombiano, de Boyacá, ganador del Tour del Porvenir 2014, con mala suerte en las caídas ha elegido esta Vuelta para presentar su candidatura a lo más alto. A López lo apodan “Supermán”, no por sus cualidades deportivas, sino porque de joven se enfrentó a dos atracadores que le querían quitar su bici. Recibió dos navajazos pero conservó su bici y ganó un curioso apodo. El talentoso colombiano se impuso en el final azotado por el viento de Calar Alto demostrando una fuerza en las subidas digna de admiración. Y un holandés y un ruso, Kelderman y Zakarin, sin hacer mucho ruido aguantaban arriba. Dos que si pasan la montaña asturiana final son candidatos a podio.

En Antequera vivimos otro de los ataques lejanos de Contador. En el Alto del Torcal se marchaba hacia delante. En un buen movimiento de equipo Theuns le esperaba en la cima y lograban arañar unos segundos a sus rivales en la general, 21 segundos en concreto, escasa renta para el casi minuto que llegaron a llevar de ventaja. Por detrás Froome se caía, dos veces, y se desataba el infierno. Un sensacional trabajo de equipo de Nieve y Poels  persiguiendo en el más puro estilo del ciclismo clásico, todos contra el líder, permitían a Froome minimizar el susto y perder apenas 20 segundos con Nibali y los demás. La sensación es que ni con dos caídas le hacen daño.

El fin de semana de alta montaña en Andalucía se presentaba interesante. En el durísimo final de La Pandera se imponía de manera magistral el polaco Majka, que sobrevivió de la fuga y subió admirablemente y aguantando la ventaja todo el puerto final. Por detrás los de la general se sacudieron la badana. Nibali atacó. Contador salió con Nibali, pero no relevó ante el enfado del siciliano. Por detrás Froome se quedaba, Froome estaba en crisis, Froome no estaba bien, a Froome le están sacando los colores decían, gritaban más bien, Perico y De Andrés en la tele. Pero qué va, espejismo. Froome estaba cambiando el salvapantallas del potenciómetro, grabando un segmento de su Strava o hablando con el pinganillo con Brailsford sobre el Brexit… vaya usted a saber. En su distancia, menos de 2 kilómetros a meta, aceleró, incrementó sentado su pedaleo y pilló a Contador y Nibali. No problema. Miguel Ángel López segundo en meta, y Nibali, Froome, Kelderman y Zakarin, juntitos en meta. Contador perdió algo de tiempo, pero porqué se equivocó al dar la cara en el último kilómetro. Vaya hombre, mecachis.

 

 

Y en la etapa tremenda de alta montaña por Sierra Nevada, por puertos y altitud, que no por kilometraje (apenas 130 kilómetros, impropios de la categoría profesional) vimos otro ataque lejano de Contador. Esta vez con López de acompañante. Y esta vez relevando los dos. Fueron engullendo a “muertos vivientes” de la escapada. Coronaron el durísimo Alto del Purche y se plantaron por encima de los 2.000 metros en la subida a Sierra Nevada. La altitud y la velocidad sostenida hacen estragos. Por detrás el Sky tiene la lección muy bien aprendida. Mikel Nieve, impresionante, y Poels, soberbio (aunque sin abrir latas de Coca-Cola en cabeza mientras tira), se bastaron para tener todo controlado. Nibali lo intentó, pero tras un bonito duelo con Nieve, ojo ni siquiera hizo falta Froome, desisitió de su aventura. Por delante empezaron las explosiones. La altitud se cobraba su factura. Contador tuvo que “dejar ir a López”. Yates, último superviviente de la escapada, reventaba a 4 de meta. Parándose en seco en la bici. López cogía la cabeza y se imponía en la meta. Segunda etapa para él en esta Vuelta. Creo que no será la última. Por detrás Contador también “dejaba ir” a Froome y el resto de los primeros de la general. Y adivinen que… Zakarin y Kelderman hacían segundo y tercero en la etapa. Estos van a por el podio, que se lo digo yo. El perjudicado de la jornada era el joven David de La Cruz, que estaba haciendo una gran Vuelta y que se dejó unos valiosos minutos en la general. Contador ya es el primer español en la general. Bravo Alberto, bravo.

 

 

UNA ÚLTIMA SEMANA DECISIVA

 

Mañana es la crono de Logroño. Un recorrido eminentemente plano. Las previsiones son casi 30º y viento muy en calma, ligeramente favorable. Un recorrido ideal para especialistas. Lo normal sería que Froome metiese tiempo y lograse un colchón para las etapas en Asturias. Más intriga habrá en el resto de puestos, dónde sobre el papel Contador, Kelderman y Zakarin son mejores en el crono y pueden propiciar cambios en la general.

La situación en la clasificación general después de esa crono marcará las últimas cuatro etapas con dificultades montañosas. Dos finales ratoneros en Santo Toribio de Liébana y Gijón y los dos durísimos finales de Los Machucos, nueva cuesta de cabras para deleite del personal que no de los ciclistas, y el Angliru. Queda Vuelta, veremos.

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