EL TOUR EN IMÁGENES

 

Hoy en Nimes, Francia –cosas de la globalización supongo-, arranca una nueva edición de La Vuelta a España. Fiel a su esquema de recorrido de los últimos tiempos, lo que podríamos llamar “la era Guillen” presenta un recorrido con muchos finales en algo, con cuestas de porcentajes más que difíciles de escalar normalmente, con alguna que otra trampa y con unos largos traslados para cubrir gran parte del territorio español. Esta fórmula gustará más o menos, pero lo cierto es que en los últimos años hemos vivido unas Vueltas disputadas y con incertidumbre hasta el final para conocer al ganador en Madrid.

 

Este año La Vuelta se presenta con un plantel de corredores francamente impresionante. Un dato que lo refleja, siete de los diez primeros clasificados en el Tour de Francia estarán en la salida en Nimes. Luego veremos a qué nivel de implicación. El Tour quema una barbaridad (eso dicen, que yo lamentablemente no he podido experimentarlo) y la factura a veces se paga en La Vuelta.

 

En mi opinión hay un máximo favorito, por historia y porque lo ha dicho públicamente. Quiere ganar. Le encanta correr en España y La Vuelta es una asignatura pendiente para él. El británico Crhis Froome es el aspirante al cajón más alto en Madrid. Por detrás Nibali, tercero en el Giro, y Aru, que querrá resarcirse de su semana final en Francia. Algo más abajo Contador, en su última carrera como profesional (esta vez parece que se retira de verdad),  y Bardet, que quiere hacer algo fuera de Francia. Y un buen puñado de “outsiders”: Chaves, Majcka, los dos gemelos Yates, Zakarin, De La Cruz, Kruijswijk, Kelderman o Miguel Ángel López.

 

Puede ser una bonita Vuelta. Participación tiene, recorrido también, ahora falta que “los artistas” tengan ganas y nos ofrezcan un buen espectáculo. En el pasado Julio, en el Tour, no fue así. Una carrera muy amarrada y resuelta muy estratégicamente. Pero incluso así nos brindó un puñado de preciosas y curiosas imágenes. No está mal recordarlas para ilusionarnos con lo que nos depararán estas tres semanas de ciclismo de la última Gran Vuelta del calendario. Veremos.

Froome gana, pero la alegría de los auxiliares es tremenda. Es el trabajo de todo un equipo humano que no siempre se ve en la tele.

Urán ganando con dos velocidades posibles: 53×11 o 39×11. Un sprint agónico para batir al héroe de la jornada, el francés Barguil, que se pasó medio Tour en fuga. Al final cobró una buena recompensa.

Espectacular imágen del final en Peyragudes. Es lo que tiene acabar en la rampa de un aeropuerto de alta montaña. Y tan normal.

Urán y Aru: «¿pero dónde está Froome? ¿lo hemos dejado? ¿es esto posible?»

Eso es un equipo. Bien formado y con las cosas claras de para quién trabajar. ¿De que me sonará? 😉

En el podio de Paris coincide que el equipo dominador es el vencedor en la clasificación por equipos. No siempre suele pasar.

El día de descanso se sale a rodar. ¿Y si llueve?. He dicho que el día de descanso se sale a rodar. Somos ciclistas. Aun así Kwiatkowsky parece que tenía sed.

Colombia tiene buenos ciclistas y grandes aficionados. Pero de la afición al forofismo y al hooligan hay un estrecho margen. Que le pregunten a Roglic como sienta una bandera en la cara subiendo Galibier.

El que la sigue la consigue. Un trabajador incansable como Mollema se hizo con su etapa en el Tour. Una resolución perfecta en una fuga con grandes ciclistas implicados. Felicidades.

Mientras haya niños que sientan el ciclismo y los colores como el pequeño Tristan de 5 años tendremos esperanza para este maravilloso deporte. ¡Allez!

La maquinaria del Sky, perfectamente engrasada, por los campos de lavanda de la Provenza. Un clásico junto con los girasoles en el Julio francés.

Landa como quien silba trabajando para su líder Froome. Sky rules. Froome rules. Solo queda obedecer. Hubiesemos preferido otra cosa, pero el ciclismo es un deporte de equipo.

Me temo que para Mikel Landa el Tour 2017 será el Tour del «¿y si… ?» Nunca lo sabremos.

El día del ataque de lejos de Contador. Ese fue el día. Pero por detrás Sky y Froome tenían los roles claros. Me encanta esa mirada perdida de Landa cuando sube. Y cuando Contador frunce los labios y se le ven los dientes es que no va bien. Fijense ustedes en esta Vuelta.

Que pedazo de corredor. Kwiatkowsky. Medio Tour tirando del carro. Junto con Froome y Landa el tipo más fuerte de Sky. Y en la crono final hacer segundo por un segundo. Esa cara es la que se te queda. Lástima.

Ha habido finales al sprint preciosos en este Tour. Pero la palma se la lleva la fotofinish más ajustada de la historia. Kittel batiendo a Boasson Hagen por 6 milimetros.

Estos 6 milimetros en concreto. Imposible para el ojo humano. Pero la tecnología está ahí para algo.

Kittel ha estado imperial en los sprints este año. Una caída le impidió vestir el maillot verde en Paris. Aunque el gran Matthews no se lo hubiese puesto nada fácil.

Para disputar los sprints hay que sufrir. Decía el gran Miguel Indurain que admiraba a los esprinters por su sufrimiento en los días de alta montaña para llegar a meta y tener opciones en las etapas planas. No solo se trata de esprintar. Esta foto de Kristoff sufriendo en alta montaña y con caída incluida explica bien lo qe tienen que pasar. Por cierto Kristoff este año además no pudo ganar. Así es este deporte.

Izoard. La Casse Deserte. Los cuatro más fuertes del Tour. Pero… ¿en el orden del podio final o en el orden que van en esta magnifica foto?

¿Ciclismo sincronizado? No, simplemente sabes que es el final y compruebas que nadie te va a birlar esa luchada posición. El Dios del ciclismo portandose bien con Boasson Hagen y dandole esa etapa tan merecida. Hagen controlando que la etapa es para él, Arndt comprobando que no le pillan tampoco.

Thomas no tiene suerte con las Grandes Vueltas. En 2017 dos caídas en Giro y Tour le sacaron de las carreras. Una lástima. Su potencial es enorme.

Aru empezó enorme en la Planche des Belles Filles, pero se fue desinflando conforme avanzaban las etapas. ¿Podrá alguna vez con la tercera semana del Tour?

Una imagen rara de ver en el Tour. Froome al ataque sin ir vestido de amarillo. Aru, Bardet y Urán defendiendose.

Contador por el suelo en su último Tour. Por mucho que duela se ha convertido en una imágen habitual en sus últimas temporadas.

El enorme corredor que es Thomas De Gendt intentó ganar el maillot de puntos rojos. Hasta el final. No lo consiguió. En esta preciosa captura se ve como felicita a Barguil la etapa en la que se da cuenta que matemáticamente esta perdido. Tendría que haber más corredores con su entrega.

El prometerdor joven francés Calmejane consiguió una preciosa victoria de etapa. El precio a pagar: unos calambres dignos de cualquiera de nosotros en Portalet un día de calor en QH. ¿Tendrá resacas al día siguiente? 😉

Barguil venciendo en el Izoard la primera vez que es final de etapa. Historia del Tour. Las imagenes de los ciclistas pasando por la Casse Deserte son de otro mundo. «Allí donde los campeones deben pasar solos» (Louison Bobet)

Así llegó Bardet en la rampa del 20% en Peyragudes. Sirve igual para aterrizar aviones que para torturar ciclistas. La expresión de sufrimiento del francés lo dice todo.

Si ves al equipo Sky calentar así antes de una etapa sabes que va a ser un día difícil en la oficina.

Un histórico del Tour, el diablo, chocando los cinco con otro que ya ha hecho historia en el Tour: Froome. Nunca nadie se ha quedado en cuatro Tours. ¿Logrará el británico su quinto amarillo?

El Tour es el Tour. Los especialistas de Le Coq Sportiff cosiendo el body a medida de Froome para la crono definitiva en Marsella. Con Froome dentro claro. «Marginal gains» las llaman.

Esta cara es la que tienes cuando te faltan 15 minutos para jugarte una carrera de tres semanas, 3.540 kilómetros en apenas 23 kilómetros de crono. Determinación es la palabra que buscamos.

En todas las carreras hay un ganador. Y también un último. En el Tour se llama «Lanterne Rouge», linterna roja, y en tiempos fue un puesto codiciado, con grandes batallas por él. Creánlo. Este año el británico Luke Rowe fue el que ocupó tan especial puesto. Empleó cuatro horas y media más que su compañero Froome. Mis respetos, ojala yo pudiese acabar último un Tour de Francia.

«Venga, ale, ale, daos la manica. No habéis tenido ninguna posibilidad… y lo sabéis» El año que viene más. Vive Le Tour.

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