CONTADOR SE DESPIDE DE LA MANERA SOÑADA

 

FROOME GANA SU VUELTA A ESPAÑA

 

La Vuelta 2017 ha acabado. Ha sido una gran carrera. Y ha tenido un gran vencedor: el británico Chris Froome, actual dominador del ciclismo actual de grandes vueltas. Ha sido una gran carrera en lo deportivo. Vibrante hasta la última etapa, algo que se está consiguiendo en los últimos años. Y lo ha sido porque ha habido un ciclista que se ha encargado de poner todo su empeño en que así  fuera: Alberto Contador. El madrileño se despedía del ciclismo profesional en esta Vuelta. Y se despidió a lo grande, fiel a su personaje de atacante eterno, ganando la etapa del Angliru de una manera agónica.

 

FROOME CUMPLE EN LA CRONO DE LOGROÑO

 

La última semana de La Vuelta se presentaba apasionante y decisiva. Las diferencias no eran grandes, y a pesar de que todo el mundo intuía a Froome como el claro favorito el ciclismo depara muchas sorpresas y vuelcos en cada esquina de carrera. Para la tranquilidad de Froome se antojaba importantísimo el conseguir un colchón suficiente en la cronometrada de Logroño. El británico salió tranquilo, sin referencias de radio por decisión suya, hasta el último tercio de la etapa. Allí el equipo le dijo que estaba peleando por la etapa. Y allí Froome metió una marcha más y recuperó el tiempo de desventaja parcial que tenía respecto a Kelderman y le metió medio minuto en meta, ganado con autoridad la etapa. Todo dentro del guión establecido.

 

Kelderman hacía segundo en apenas medio minuto de desventaja con Froome. Una gran prestación que le colocaba en puestos de podio. Por detrás, con un minuto de desventaja, entraban Nibali, Zakarin y Contador. El resto ya perdía mucho tiempo para ser aceptable en una crono y dilapidaban sus opciones finales. A falta de toda la montaña cántabra y asturiana la general parecía decidida, y solo el orden en el podio acompañante de Froome quedaba con dudas.

 

CONTADOR AL ATAQUE EN LOS MACHUCOS

 

Cantabria. Alto de los Machucos. Monumento a la vaca pasiega. En definitiva una cuesta de cabras, con porcentajes imposibles, hormigón rayado, curvas de herradura con pendientes circenses. El nuevo ciclismo. Pues vale. Una escapada numerosa de la que un superviviente, el austriaco Stefan Denifl logra subir los Machucos aguantando una escasa renta. Subió muy bien, demostrando su gran estado de forma tras ganar la vuelta a Austria hace poquito. Bravo por él.

Por detrás se vivió el enésimo ataque de Contador. El madrileño, tras su fallo en la tercera etapa de Andorra, se ha dedicado a atacar en cada puerto que se ha encontrado. No ha tirado la toalla nunca. En los Machucos lo hizo muy bien. Salió a rueda de Miguel Ángel López, lo exprimió unos metros, y lo remató en una zona durísima. Contador se iba para delante y nadie lo podía seguir. Por detrás se vivió el único día de debilidad de Froome. Arropado por su gran equipo, como siempre, subía descolgado levemente del grupo de favoritos. Nibali, Zakarin y Kelderman se iban para delante. Froome apenas seguía la rueda de un soberbio Nieve. Es vedad que tampoco se le vio nervioso en ningún momento. Cadencia alta, mirada abajo a la potencia y cabeceos a un lado y otro. Sentado. Poco a poco. Hasta meta.

En el alto de los Machucos Denifl ganaba. Contador, con un lamento colectivo de casi todo el mundo, hacía segundo, sin tiempo para recortar al austriaco. Pero ganaba unos segundos preciosos a sus rivales. Se acercaba a un minuto del podio. Querer es poder, ya saben. 40 segundos con Nibali, Zakarin y Kelderman. Otros 40 adicionales con Froome. Quedaba Vuelta.

 

 

FROOME RECUERDA EN LIEBANA QUE EL JEFE ES ÉL

 

En un bonito final en el Monasterio de Santo Toribio de Liebana el líder de la clasificación general, que pasó un mal día en las duras rampas de los Machucos (dónde dijo que no le gustaría volver), quiso dar un golpe de autoridad. Por delante otra fuga numerosa resuelta por el corredor del Lotto Sander Armee. Por detrás el italiano Aru, que se quejó de que su equipo el día anterior había “olvidado” ponerle el desarrollo correcto, enrrabietado atacó antes del último puerto y llegó a llevar una ventaja de casi un minuto. Pero en el final-trampa de Liebana los buenos apretaron y mucho. Aru casi es cogido en la misma línea de meta y Nibali cedía unos segundos preciosos frente a Froome y Contador que sacaron de punto a todos los demás. Kelderman y Zakarin juntitos en una lucha por el podio muy cerrada.

 

 

IVAN GARCIA CORTINA CERCA DEL SUEÑO

 

Día de Asturias. Final en Gijón. Otra gran escapada en búsqueda del triunfo parcial. En ella un joven de 21 años. Asturiano. Corre en el Bahrain. Se llama Iván García Cortina. En la escapada había gente de muchísimo nivel. Pero García Cortina no se amilanó. En un terreno que es su zona habitual de entrenamiento, pasó por la puerta de su casa, atacó muy inteligentemente. Solo las durísimas rampas de San Martín de Huerces evitaron que lograra su sueño. En la bajada hasta Gijón fue capturado por los selectos integrantes de esa fuga. En meta ganaba el enorme Thomas de Gendt. En meta el fenomenal belga decía que ha disputado 40 etapas de grandes vueltas este año, que ha estado escapado en 15 de las 40 y que había conseguido el triunfo en el último intento de la temporada. Entra en el club de vencedores de etapa en las tres grandes. Cortina, pese al palizón que llevaba encima todavía hizo tercero en su casa. Magnífico futuro el de este corredor. En Bergen, en el próximo Mundial, el seleccionador nacional lo ha alineado en la selección Sub-23. Veremos.

Por detrás asistimos al enésimo ataque de Contador. Se fue en las rampas de San Martín con facilidad, nadie salió a por él. Cogió un minuto y se lanzó hacia Gijón con la ayuda de su compañero Theuns, en un deja-vú de la etapa de Antequera. Pero el pelotón no perdona y en los 15 kilómetros descendentes hasta la meta Contador fue absorbido, dejándolo todo abierto para la etapa final en el Angliru.

 

 

CONTADOR VENCE EN EL ANGLIRU Y SE RETIRA A LO GRANDE

 

Una etapa de un escaso kilometraje, pero con tres puertos durísimos y disputada bajo la pertinaz lluvia asturiana iba a cerrar La Vuelta 2017. La Cobertoria, el Cordal y el Angliru serían los jueces finales. Varias incógnitas por dilucidar: ¿quién ganaría en la cima más dura de la carrera? ¿quién ganaría La Vuelta? ¿quién le acompañaría en el podio? y la pregunta más importante para la mayoría de la afición: ¿ganaría Alberto Contador en su despedida?

Desde inicio de etapa se vio claro que Trek salía con intención. El equipo delante y controlando que la escapada de turno no llevase mucho tiempo. Misión cumplida. En el ascenso de la Cobertoria no pasó nada. En el del Cordal tampoco. Pero los descensos en Asturias con agua son difíciles. El Cordal se ha cobrado muchas víctimas a lo largo de los años. Todos recordamos las imágenes de la durísima caída de Escartín en ese puerto. Este año la bajada tampoco fue inofensiva y se cobró varias víctimas. Marc Soler que iba en cabeza se fue al suelo. David de la Cruz hizo lo mismo, obligándole a abandonar con el hombro roto. Y Nibali también patinó, aunque se pudo reincorporar rápidamente. Y en ese escenario atacó Contador. Con su compañero Pantano abrieron un hueco de más de medio minuto y se plantaron en la base del Angliru.

Allí empezó la gesta de Contador. Fue engullendo a los supervivientes de la fuga. Los últimos fueron los jóvenes Enric Mas y Marc Soler, que le ayudaron lo que pudieron. Todo el mundo quería que Contador se retirase con victoria. Las radios y televisiones atronaban. La diferencia iba en aumento. Ya pasaba del minuto. Y los gritos se redoblaron. ¡Ojo que se mete en el podio! Las diferencias lo estaban haciendo posible. Contador se levantaba, se sentaba, enseñaba los dientes, fruncía los labios en ese gesto suyo que se le ve cuando va sufriendo y se llegó a la zona más dura del Angliru. Por detrás nadie se movía. El Sky gobernaba con mano de hierro la subida. Froome tenía hasta cuatro gregarios con él. Alucinante.

El sueño del podio duró hasta los últimos dos kilómetros. Ahí se movió Zakarin para probar su asalto al podio. Lo consiguió y desplazó a Kelderman. Nibali no estaba del todo bien, con lo que dejaba de ser amenaza para Froome. Y Froome cambió su ritmo en su distancia: 1.800 metros a meta. Poels le acompañó. Y la diferencia de Contador se disolvió como un azucarillo. Contador lo pasó realmente mal en los últimos 200 metros de subida. Pero Contador coronó y se lanzó hacia la meta en esos 600 metros finales en bajada para cruzar vencedor la meta y hacer su gesto de la pistola por última vez. Por detrás apenas 19 segundos de desventaja entraban sonriéndose y felicitándose Poels y el hombre más fuerte de la carrera, Chris Froome. Nibali aguantaba su segunda plaza del podio. Kelderman se hundía al final y Zakarin le arrebataba el tercer cajón final en Madrid.

 

 

CONTADOR HOMENAJEADO EN MADRID

 

La etapa homenaje final deparó en lo deportivo el triunfo de Matteo Trentin, que se lleva cuatro etapas en una Vuelta sin esprinters de gran renombre. Pero es que el italiano ha ganado dos sprints puros y dos finales de etapa difíciles. Ha hecho una gran Vuelta. Pero lo que se recordará de esta etapa final es el homenaje de La Vuelta a Contador. En su casa, en Madrid, Contador se dio el gustazo de entrar unos metros por delante del pelotón en la capital y cruzar el primer paso por la línea de meta en solitario saludando a una multitud que lo aclamaba en su retirada del ciclismo profesional. El Contador “personaje” no me gusta. Ni su actitud ni sus declaraciones. Pero hay que reconocer que el Contador “ciclista” es un deportista como la copa de un pino. Con lagunas y una fea zona oscura, pero con todo es uno de los grandes del ciclismo. Siete grandes vueltas por etapas y multitud de carreras de una semana lo atestiguan. Así que en el día de su retirada, una retirada en lo alto, soñada por él solo queda decir: “Bravo Alberto, bravo”.

 

 

Todo lo relacionado con Alberto Contador eclipsó en gran medida al gran triunfador de esta Vuelta. Chris Froome ha ganado su primera Vuelta a España. Había hecho tres veces segundo. Siempre ha declarado que le encanta la carrera y que este año no quería que se le escapara. El británico es el primer corredor que hace doblete Tour-Vuelta desde Hinault en el 78. Ya ha llovido. Pero es que Froome es un señor que honra el ciclismo. Su profesionalidad y su compromiso con este deporte son admirables. La Vuelta es afortunada de que el mejor corredor ciclista de la actualidad para grandes vueltas tenga esa pasión por su deporte y quiera venir a nuestro país. Ayer Froome ganó su primera Vuelta a España. Quizá no sea la última. Congratulations Mr. Froome.

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