CUBIERTAS PIRELLI P ZERO: UN PASO ADELANTE

 

Los tubulares son para correr. Las cubiertas son para entrenar. Axioma del ciclismo. Verdad verdadera. Los que estamos desde los 80 en esto lo tenemos (teníamos) claro. Pero una tarde de Julio de 1991 un joven de Navarra nos enseñó que eso no tenía que ser así obligatoriamente. D. Miguel Indurain acompañado de Claudio Chiapucchi atacó en el descenso del Tourmalet. Camino de Val Louron. Era un día de calor. Mucho calor. Típico en los Pirineos. Muy del Julio francés. Los mecánicos del equipo de Indurain vieron que los días previos había habido algún comportamiento extraño con los tubulares. El calor reblandecía la pasta con la que se pegan los tubulares y estos con las frenadas prolongadas en los grandes puertos se movían mínimamente en la llanta, llegando a arrancar la valvula, sobre todo en corredores con cierto peso. Así que para las etapas de alta montaña montaron cubiertas Michelin de 23 mm. Aquel día de Julio D. Miguel Indurain empezó a escribir la historia de sus cinco Tours consecutivos. Y a todos los demás nos dio algo en que pensar: las cubiertas valían para algo más que para salir del paso en los entrenamientos.

 

 

¿QUÉ CUBIERTAS ME PONGO?

 

Los tubulares eran buenos. Cosa fina. Eran ligeros, atractivos al tacto, la seda de los flancos era muy bonita. Cuando los tenías en la mano daban sensación de algo de alta calidad. Y encima de la bici la cosa mejoraba: que comodidad al rodar, y sobre todo que sensación de agarre y confianza que recibías. Además toda la liturgia que rodeaba a los tubulares te hacía sentirte un “corredor de verdad”. Había mecánicos que guardaban los tubulares nuevos de su equipo de una temporada a otra antes de ponerlos. Los “curaban” decían ellos, como si fuesen jamones. Luego en carrera si tal o cual equipo pinchaba menos, porque ese es el gran problema de los tubulares: que pinchan más, todos nos decíamos: “claro es que llevan los tubulares curados”. Y también entraba en esa liturgia el montarlos en las ruedas. El día anterior de las carreras. La lija para el fondo de llanta, el pegamento, poner y fijar el tubular, hincharlo a tope para que se fijase y dejarlo en la rueda hasta el día señalado. Todo un rito oiga. Los tubulares eran así.

Pero aquel mes de  Julio nos cambió las ideas. Con las cubiertas de alta calidad, que eran las que llevaban en profesionales en esos días especiales, descubrimos un mundo diferente. Pinchaban mucho menos que los tubulares, con cuidado te tirabas meses sin pinchar. Se podían reparar los pinchazos. Cambiabas la cámara y solucionado. Y además las nuevas cubiertas de alta gama agarraban. Nada que ver con las cubiertas de aro rígido, con compuestos muy duros que parecía que rebotasen en el asfalto y que en lluvia te hacían rezar a las primeras gotas. Estas nuevas agarraban mucho. Y empezaban a ser más ligeras y también más cómodas. Todavía a distancia de  un buen tubular (ojo que los hay muy malos también), pero todo se andaría.

Michelin era la marca puntera en este tipo de cubiertas. La marca  es un prestigioso fabricante mundial de neumáticos de todo tipo. Su experiencia está fuera de toda duda. Tenían una gama muy amplia, pero sus Michelin Pro Race siguen siendo un referente a día de hoy. Más tarde, allá por finales de los 90, entró con fuerza en el mundo de las bicis Continental. Otro fabricante alemán de gran nivel. Otra buena gama y en su segmento más alto sus míticas Continental GP4. Garantía de seguridad. Si querías algo alternativo de calidad a los tubulares ya lo tenías.

 

Y AHORA PIRELLI HA LLEGADO A LA CUBIERTAS DE BICI

 

El fabricante italiano Pirelli es de sobra conocido en el mundo del motor. Pues bien este año Pirelli ha llegado a las bicicletas de carretera a través de sus cubiertas. La marca Italia desembarca en el ciclismo.

Hemos tenido la posibilidad de probar sus nuevas cubiertas. Y nos gustan, nos gustan mucho. Cuando las tenemos en la mano, el aspecto y el tacto es de una cubierta ligera, muy ligera, y blandita. Una goma que ya en la mano te da sensación de agarre. Las montamos en la rueda, unas Pirelli P Zero Velo de 25 mm. Lo primero que nos llama la atención, es que dan un poco más de anchura que los 25 mm que marcan, se van a 28 mm.  Eso nos aportará comodidad. La opción de 23 mm es la que dará realmente esos 26 mm de anchura.

Las hinchamos a la presión recomendada, algo más baja de lo que acostumbramos y nos ponemos a rodar. Sentimos que deslizan muy suave y que absorben mucho las imperfecciones del terreno. Pirelli aprovechando su dilatada experiencia en la Formula 1 ha creado una nueva patente, SmartNet Silica. Es una molécula única y exclusiva a base de sílice, esta molécula crea una red de partículas que hace que el compuesto de la marca italiana sea único. Parece entonces que la Silica es el causante de nuestras buenas sensaciones.

Nos ponemos a bajar y en curva se nota muuuuucho el agarre, para nosotros sin duda es lo mejor con mucha diferencia de estas nuevas cubiertas. La sensación de seguridad con ellas es muy grande, y eso en un deporte como el nuestro es una gran ventaja.

La duración parece que será algo menor que en cubiertas de la competencia, pero si queremos máximo agarre y comodidad, son muy recomendables.

Pirelli además es consciente de diferentes necesidades. Así que ha sacado dos modelos adicionales. El Pirelli P Zero 4S, un modelo para hacer más kilómetros, con mayor resistencia a los pinchazos, algo más pesado, ideal para otoño e invierno con un increíble agarre en mojado. Y el Pirelli P Zero TT, más ligero todavía y más rápido, ideal para la gente de poco peso. Esto hace que Pirelli tenga gama para todos públicos.

La conclusión es que Pirelli ha venido para quedarse. Son unas cubiertas de gama alta. Su precio es similar a las cubiertas de alta gama de sus competidores. Son cubiertas destinadas a ciclistas que valoren la calidad, comodidad, agarre y absorción.  No son cubiertas para los ciclistas que ponen cubiertas obligados por el mero hecho de que las ruedas tienen que llevarlas y así poder hacer kilómetros sin fin. La bici nos apasiona, pero es un deporte que conlleva ciertos riesgos. Hay que pensar en la seguridad cuando lo practicamos. Hay circunstancias incontrolables en nuestro deporte y en la vida. Pero las cubiertas las podemos controlar. Yo personalmente desde que uso cubiertas, y en la medida de mis posibilidades, monto la mejor cubierta posible. Comprar una buena cubierta es invertir en nuestra seguridad. No nos olvidemos que es lo único que nos separa del suelo. Elegid bien y nos vemos en la carretera.

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