CELEBRACIÓN DE LOS 25 AÑOS DE ZARABICI

FOTOS DE LA CELEBRACIÓN DE NUESTROS 25 AÑOS DE ZARABICI

Ayer tuvo lugar la celebración del 25 aniversario de Zarabici en nuestra tienda de Cesáreo Alierta. Queremos agradeceros a todos la asistencia a la fiesta, lo pasamos genial y muestra de ello queda una fantástica galería de fotos para el recuerdo. Nos sentimos abrumados por a las muestras de cariño recibidas a lo largo de estos días.

Un amigo, Javier Martinez Gil, nos ha escrito una carta que nos gustaría compartir con vosotros, se nota que está escrita desde el corazón. Esperamos que os guste.

En los veinticinco años de Zarabici

Escribo estas líneas en calidad de amigo de Juanjo y de Roberto, con el afecto que les tengo, y el aprecio a la labor que han desarrollado en los 25 años que hoy celebramos.
Cuando se miran hacia adelante, 25 años parecen una eternidad, un tiempo infinito, en cambio, cuando se miran hacia atrás se contemplan como un soplo. Seguro que a Juanjo le parecerá que fue ayer cuando abrió aquella pequeña tienda/taller en la avenida de Valencia, en compañía de su hijo el entonces veinteañero Roberto, en un local en el que apenas se cabía una bicicleta y un par de clientes; a cambio estaba lleno de simpatía y de un calor especial, el que emanaba siempre del talante relajado, humilde y cálido de Juanjo, con toda su bonhomía,… junto la sosegada pasión con la que Roberto ha trasmitido siempre su afición a la bici y ha regalado sus consejos. Esther, que entonces era una adolescente estudiante, hoy forma parte de esa magia familiar, sin la cual Zarabici no habría sido lo que es, mitad negocio y mitad colectivo humano de gentes ligadas al mundo de la práctica apasionada de la bicicleta.

Aquella Zarabici histórica, sin perder un ápice de su primer estilo, es hoy una empresa moderna y actualizada del ramo, que ofrece las últimas novedades del mundo mágico y continuamente innovador de la bici,… junto a la pasión por la práctica del ciclismo, mantenida gracias al club de amigos, que ha llenado y llena la vida de muchas personas, de muchos “locos” de la bicicleta.

Si digo “locos” es porque seguramente a cada uno de vosotros os lo habrán dicho en más de una ocasión. Y tienen razón, porque desde fuera, desde la sola lógica mental, no es fácil entender que alguien pueda disfrutar a determinados niveles , a base de tanto sacrificio como el que exige esa afición.
Lo que ocurre es que en la práctica deportiva de la bici hay un mundo de emociones que escapa a la percepción de quien la ve desde fuera. El libro más editado de la literatura francesa es El Principito de Saint Exupery. Hay en ese libro una frase clave a la hora de entender las conductas humanas: “las cosas importantes de la vida -dice el Principito- sólo se sienten y se comprenden desde el corazón”, es decir, desde el lado de los sentimientos, las emociones y las motivaciones.

Lo digo, porque para los miembros de la familia numerosa que hoy en día sois/somos los amigos de Zarabici, nuestra afición sólo se puede explicar desde dentro, desde la vivencia y la racionalidad del corazón.

La bici proporciona emociones difícilmente explicables para quien no las ha vivido. Los aficionados a la bici disfrutamos de momentos emocionales elevados, como la marcha en pelotón, la percepción de la velocidad, el sonido embriagador de cuando se rueda en grupo, la estética del grupo pedaleando, con sus momentos de calma y los de los relevos,… Todo eso junto con la consciencia de sentirse en esos momentos parte de un alma colectiva. Es un cúmulo de emociones que empiezan cuando te pones el culote, la camiseta, el maillot, los calcetines y las zapatillas, coges el casco y te colocas en “tu” bici,.. Y acaba cuando llegas a casa, te aseas, te vistes de calle, te rehidratas y te recreas en el recuerdo de las emociones recién vividas. Todo ello en un singular estado de bienestar integral, en el que tu cuerpo se encuentra feliz, y te da las gracias, y tu alma se encuentra en un elevado estado de sosiego y serenidad.
Entre medio de esos dos momentos hay una concatenación de emociones, que empiezan en el momento del encuentro en el lugar de la cita de salida, la sensación de las primeras pedaladas hasta que el cuerpo va cogiendo su temperatura y el pelotón su ritmo de crucero,… la emoción de coronar un puerto y de descenderlo después, la estética del paisaje sentido desde el silencio de la bici,…y la sensación sublime de libertad.

Forma parte indirecta de ese mundo de emociones, la vida disciplinada que hay detrás de todo eso, de respeto al propio cuerpo a través de su cuidado obligado, del reposo debido, de la alimentación sana,… que forman parte de un estado de ilusión y de motivación permanentes a lo largo del año.

Santiago RAMÓN Y CAJAL escribió a los 82 años un tratado sobre la vejez; decía que la vejez es esencialmente un estado emocional que empieza a partir del momento en el que se pierden las grandes ilusiones. La ilusión con la que las gentes de Zarabici vivís vuestra afición es el mejor antídoto frente al riesgo de la vejez, no sólo la mental sino también la vejez física. No hay más que ver a Juanjo… y a todos los que habéis llegado a la barrera de los cincuenta con esa vitalidad y esos cuerpos tan sanos,… con ese espíritu tan joven.

La afición a la bicicleta -tal y como desde Zarabici la habéis alimentado y la vivís, con ese carácter singular de gran familia-, es un espacio de calor humano en medio de una sociedad cada vez más deshumanizada, en el que uno de sus males es la soledad, la falta de vínculos afectivos y de credibilidad entre las personas. Cada vez que salís a pedalear juntos, es como una inyección en vena de alegría, de afectos, de emociones, de credibilidad, de confianza…. La soledad nos aboca a prácticas poco recomendables que acaban en el abandono del cuerpo y en la autodestrucción.

Zarabici, como colectivo humano es lo contrario: es terapia. Es un mundo de calidez, de afectos, de confianza, de conciencia de que nadie está solo, de una vida en la que no hay espacio para los codazos ni las zancadillas; un mundo en el que la gente disfruta ayudándose. Por eso, la labor humana que habéis hecho en estos 25 años es un granito de arena que ha contribuido y contribuye a crear una sociedad más joven y más sana. Habéis generado un mundo de motivaciones en el día a día de muchos cientos, incluso miles, de personas.
Para mi -que os conozco desde vuestra prehistoria, cuando hace 22 años Roberto nos preparó a Alberto y a mi sendas bicicletas para hacer nuestros viajes cicloturísticos por Europa-, sois parte de la historia de la ciudad de Zaragoza, cuyo nombre habéis llevado por muchos sitios. Espero que algún día se os reconozca oficialmente esa labor como empresa, como grupo de aficionados a la bici y como espacio de calor humano que sois. Si alguna vez logramos construir un mundo mejor será a base de la suma de pequeñas revoluciones como la vuestra. Qué los próximos 25 años merezcan el mismo aplauso que los que acaban de pasar.

Un cicloabrazo a todos en este día de celebración

Javier Martínez Gil

Galería de fotos 25 Aniversario Zarabici

En esta galería están los documentos gráficos del evento.

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