UN BRITÁNICO LIDERA EL GIRO… Y NO ES QUIÉN CREES

 

Empezaba la segunda semana del Giro. Y lo hacía tras el día de descanso de rigor. Todos los ciclistas saben los peligros que entrañan estos días. El organismo sale de su rutina, quizá te alimentas más de lo necesario, o menos, o estás tan cansado que no sales a rodar y en la siguiente etapa tu cuerpo ha “olvidado” activarse para sufrir… y también otra serie de cosas y prácticas que están ahí pero no vemos. Los días y métodos de recuperación son caprichosos. Y de vez en cuando estos días se cobran una víctima célebre.

 

ESTEBAN CHAVES, OTRA VÍCTIMA DE LA ETAPA DE DESCANSO

 

La etapa 10 de este Giro, justo después del segundo día de descanso, tenía todos los factores para ser mirada con cierta precaución. 244 kilómetros de longitud y un puerto de segunda categoría nada más salir para llevar a los corredores hasta Gualdo Tadino. Así que los corredores fueron vistos haciendo rodillos en la salida. La etapa comenzó rápida, buscando la fuga, lo habitual. Pero en el puerto de segunda la víctima ilustre de este día ya se había destapado. El colombiano Chaves, segundo clasificado en la general –ahí es nada-, perdía comba. No podía seguir el ritmo. La cara era un poema. El pedaleo pesado. Y por delante no perdonaban. El ritmo vivo hacía que pasase por la cima del puerto con más de dos minutos y medio perdidos. Por delante 200 kilómetros para perseguir… o para padecer. Fueron lo segundo. Durante un buen rato Chaves y dos compañeros estuvieron recortando algo, pero después de 30 kilómetros de persecución tiraron la toalla. En meta se dejaba más de 25 minutos. Al menos entró dentro del control, algo que a lo largo de la etapa llegó a dudar. Su Giro estaba enterrado. Chaves está confirmando su perfil de corredor irregular. Una pena. Por delante el talentoso Mohoric con sus demostradas habilidades en descenso, y bajo la lluvia, se fugaba con Nico Denz y en meta Mohoric lograba un triunfo con un sprint de fuerza, codo con codo, precioso. Es un gran corredor que confirma su clase, no  en vano es doble Campeón del Mundo en categoría Junior y Sub23.

 

 

YATES DEMUESTRA EN OSIMO PORQUÉ VA DE ROSA

 

La etapa 11 tenía su final en la preciosa Osimo, una ciudad amurallada en una colina, con calles estrechas y empedradas. Y eso mezclado con el Giro solo puede ofrecer una cosa: un final con emboscada. No defraudó. La etapa fue rapidísima. En meta se marcaron 45,6 km/h de media. Una fuga en la que iba el corredor con mejor planta –o uno de los cinco- del pelotón internacional, Luis León Sánchez, puso las cosas difíciles. En la etapa se atravesaba Filottrano, el lugar de residencia del fallecido Scarponi  y se vieron imágenes muy emotivas en recuerdo del italiano vencedor del Giro 2011.

 

La fuga fue neutralizada sobre todo por el trabajo de Lotto, que pensaba en Wellens, especialista en este tipo de finales, como ya demostró en Sicilia. Y en el primer paso por las calles-muro empedradas atacó Stybar saliendo a su rueda Wellens. Cogieron unos metros y fueron unos kilómetros solos. Llegaron a la subida final, también estrecha y empedrada. Parecía que tendrían opciones. Pero ahí la maglia rosa, el británico Simon Yates, miró a sus rivales y cambió el ritmo. Yates pasó literalmente por encima a Stybar y a Wellens y se fue hacia meta. Por detrás Dumoulin reaccionó rápidamente, pero fue incapaz de recortar ni un metro a Yates. La persecución por las empinadas calles fue preciosa. Las diferencias fueron mínimas y los favoritos llegaron de uno en uno, Froome volvió a perder una treintena de segundos. Las calles de Osimo vieron que el líder de este Giro está muy fuerte.

 

 

TIEMPO DE VELOCISTAS: VIVIANI Y BENNETT SE EXHIBEN

 

Las dos etapas centrales de esta segunda semana tenían sobre el papel la marca de llegadas para velocistas, en Imola y Nervesa della Battaglia. Y cumplieron con el pronóstico. En Imola Bennett lograba su primera victoria con un sprint que más pareció un ataque, ya que tuvo que tapar el hueco que habían abierto con un buen ataque final Mohoric y Betancur (muy reservón). En la misma recta de meta les superaba al doble de velocidad, sin dar opciones al resto de esprinters que veían de lejos el triunfo del de Bora. Y en Nervesa della Battaglia volvía la normalidad y el mejor velocista de este Giro, Elia Viviani, se adjudicaba el sprint de manera incontestable. Su tercera etapa en este Giro. Todo un éxito para el italiano que además viste la prestigiosa maglia ciclamino.

 

 

EL ZONCOLAN VE EL RENACER DE FROOME

 

Se llegaba en la etapa 14 al Zoncolan: el infierno del Friuli. Una subida de esas que se encuentran actualmente en el ciclismo moderno, el ciclismo espectáculo dicen. 10 kilómetros infernales, con rampas apenas pedaleables. Kilómetros seguidos al 15%, rampas de más del 22%, curvas con porcentajes imposibles. Túneles que no permiten el paso de los coches de equipo. Motos auxiliares siguiendo a cada corredor. Espectadores que andando siguen a los ciclistas. Velocidades de 10 km/h en profesionales. Un circo oiga. Y en el centro de ese circo los artistas: los ciclistas enfrentándose a esas rampas casi imposibles con desarrollos de 34×32.

 

Se llegó a la base del Zoncolan en grupo. Igor Antón, último vencedor de esta cima, se dio el homenaje de atacar y andar unos kilómetros escapado, rememorando aquellos mejores tiempos. Al día siguiente abandonaba el Giro, está enfermo, lamentablemente es una sombra del corredor que apuntó a ser. Y algo cambiaba en el grupo de favoritos. El sensacional gregario que es Wout Poels se ponía delante. Fácil. Casi insultante. Mirando continuamente detrás a su líder.  Froome que circulaba cuatro o cinco puestos detrás no lo miraba a él. Miraba su potenciómentro claro. Es Froome, no podíamos esperar otra cosa. Y a falta de 3 kilómetros subía a la altura de Poels. El holandés hizo una última aceleración y se apartó. Y Froome se puso en cabeza, los codos abiertos, la mirada clavada en la potencia del manillar y en su fiel pantalla, y con una cadencia imposible de mantener por nadie más. Yates hizo un leve intento de seguirle, pero levantó el pie. Froome se marchaba. Los favoritos subían de uno en uno. A falta de 2 kilómetros Yates se iba en busca de Froome. Con otro estilo, con más desarrollo, levantado, imprimiendo fuerza a los pedales. Fue una preciosa persecución. En los túneles el joven Yates tuvo a 3 segundos al “viejo” Froome. Pero también se encontró con el límite de sus fuerzas y con la determinación de un campeón como Froome. El cuádruple vencedor del Tour quería reivindicarse, quería renacer, y lo consiguió inscribiendo su nombre en el Zoncolan. Froome «el resucitado del Zoncolan».

 

Por detrás Yates se dejaba apenas seis segundos. Pozzovivo, López, Dumoulin y Pinot entraban en un pañuelo de 42 segundos. El Zoncolan es un espectáculo sí, pero decidió menos que la crono en Jerusalén para que se hagan idea. Con estos porcentajes apenas ciclables es lo que suele pasar. La general seguía encabezada por Yates y Dumoulin cerca, y una crono por delante, a 1:24. El más beneficiado era Froome que saltaba a la quinta posición a 3:10. El líder del Sky volvía a estar en la lucha.

 

 

YATES NO SOLO ES LA MAGLIA ROSA: ES EL CAPO DEL GIRO

 

La etapa 15 venía después del Zoncolan. Sobre el papel era una etapa de media montaña por la parte menos conocida de los Dolomitas, y evitando sus grandes cumbres. Un gran acierto por parte de los organizadores. 176 kilómetros que pasaban en su zona central por el paso de Tre Croci, y que encadenaban en los últimos 40 kilómetros tres puertos de segunda y tercera categoría. Muy pedaleables ellos, acabando en Sappada, una subida tendida de 9 kilómetros, de esas que no sabes si llevar plato grande con la cadena cruzada en piñones altos o  plato pequeño con piñones bajos (eso los profesionales, claro, yo con plato pequeño y gracias).

 

Y fue en ese escenario dónde vivimos una lucha preciosa. Uno de los “inofensivos” puertos de segunda se cobraba una víctima ilustre: Fabio Aru se descolgaba y perdía en meta una minutada, junto con todas sus opciones y credibilidad como hombre de grandes vueltas, aunque (mis respetos al máximo) tenga una Vuelta a España. La carrera iba muy rápida y llovía. Los chubasqueros y chalecos hicieron de las suyas: no dejar comer y deshidratar en demasía. Y a falta de 18 kilómetros se veía una escena muy rara en el ciclismo moderno: el líder atacaba. Simon Yates miraba a sus rivales, y con la boca apenas abierta los dejaba sentados. Froome no podía seguir ni siquiera el ritmo del grupo de favoritos y solo Poels, que gran hombre de equipo,  le salvó de perder todas las opciones. En meta se dejaría 1:32.

 

Persiguiendo a Yates estaban Dumoulin, que sabía que se estaba jugando la carrera, Pozzovivo y Pinot. Con ellos Miguel Ángel  López y Carapaz con un pique importante por la maglia de los jóvenes. Este grupo en ningún momento dio muestra de poder con la maglia rosa. Yates volaba por delante y en meta les metía 41 segundos que lo dejan con una ventaja superior en la general a los dos minutos con Dumoulin, Pozzovivo y Pinot. Froome ya está a casi cinco minutos en la general. Desde Eddy Merckx nadie había ganado tres etapas yendo de rosa. Yates no es Merckx, ni mucho menos, pero dice mucho de su ambición en este Giro.

 

 

La tercera semana decisiva para el Giro comienza mañana con una crono de 34 kilómetros. Corta, pero con un especialista como Dumoulin todo es posible. Pero claro, viendo el estado de forma de Yates nadie se aventura a predecir el tiempo que puede recortar. Casi hay más interés en ver si Froome vuelve a “resucitar” y se puede meter en la pelea por el podio. Además de la crono hay tres finales en alto. El jueves en Prato Nevoso, con estructura de etapa monopuerto. El viernes y el sábado dos señoras etapas de montaña con final en Jafferau y Cervinia. El viernes especialmente si los corredores están ambiciosos se puede ver una etapa de las de antes. Hay terreno para romper y terreno para hacer distancia (o perseguir) entre puertos. Veremos.

 

OTROS ARTÍCULOS DEL BLOG DE JM QUE TE PUEDEN INTERESAR:

Deja una respuesta