SAGAN TRIPLE CAMPEÓN MUNDIAL

Peter Sagan lo ha vuelto a hacer. Sagan se proclamó Campeón del Mundo de ciclismo en ruta este pasado Domingo en la ciudad noruega de Bergen. Es su tercer Arco Iris. Los anteriores fueron en Richmond 2015 y Doha 2016. Entra en el exclusivo club de ciclistas con tres mundiales en su palmarés: Alfredo Binda (1927, 1930 y 1932), Rik van Steenbergen (1949, 1956 y 1957), Eddy Merckx (1967, 1971 y 1974) y Óscar Freire (1999, 2001 y 2004). En lo que logra un hito histórico Sagan es en que es el único que lo ha hecho de manera consecutiva. Y por lo que se ha visto del corredor hasta ahora es posible que sea el primero en obtener un cuarto mundial. Está por ver.

UN MUNDIAL PREVISIBLE

Veníamos de un horror de Mundial: Doha 2016. Noruega solo había organizado unos mundiales en 1993, con triunfo de un jovencísimo Lance Armstrong y una plata de Miguel Indurain bajo un aguacero intenso en toda la prueba. El pueblo noruego se volcó con todas las carreras mundialistas. Fue bonito ver todas ellas, especialmente la prueba de féminas Elite con triunfo de Chantal Blaak, y también la emocionante crono Elite masculina, dónde Tom Dumoulin demostró que es el ciclista del futuro. Ha sido una gran semana mundialista, de alto nivel organizativo y con unas buenas pruebas ciclistas.

El domingo en la prueba en ruta Elite masculina lucía el sol, una rareza en Bergen donde suele llover casi 300 días al año. De hecho se ha comentado que estos cinco días de sol en Bergen no se recuerdan desde hace 150 años. Suerte que tuvieron los profesionales. El recorrido presentaba pocas dificultades. Un par de repechos enlazados. El segundo, Salmon Hill,  de 1.400 metros con cierta dureza, pero no excesiva para un profesional. Solo la distancia propia de la prueba, 267 kilómetros, y la aparición del agua o frio podían endurecer un recorrido que era controlable. No obstante en las cuatro pruebas anteriores de féminas y jóvenes había habido finales en solitario con carreras muy tácticas. ¿Podría pasar lo mismo en profesionales? Era difícil, la mayoría apostaba por un final al sprint de un grupo no muy grande, pero sprint al fin y al cabo.

SAGAN CUMPLE LOS PRONÓSTICOS EN BERGEN

En la salida y en los días previos cada selección había dado su opinión. Bélgica con una selección de ensueño había avisado en la previa que iba “a causar el caos”. Van Avermaet y Gilbert son capaces de todo. El holandés Dumoulin, flamante campeón contra reloj, había dicho que saldría a por todas. Australia dijo que querría controlar y que Matthews era su hombre para el final. Italia manifestó que tenía dos bazas: Viviani al sprint o Trentin para romper en Salmon Hill con su momento de forma especial. Noruega contaba con Boasson Hagen y Kristoff para el sprint y corrían en casa. Francia confiaba en Alaphilippe y su capacidad de romper en explosivos repechos. España y su seleccionador del siglo pasado dijo que no tenían un rematador final y que los chicos habían venido a aprender… pues vale. Polonia venía en “modo Ponferrada” a trabajar para Kwiatkowsky que estaba fenomenal de forma. Y Sagan dijo que venía de estar malito en América. Que no estaba en su mejor forma. Que ni siquiera había reconocido el circuito, “voy a dar suficientes vueltas antes en la carrera para aprendérmelo”, y que su táctica era estar escondido hasta los últimos cinco kilómetros. Ole tú. Genio y figura.

La carrera no tuvo mucha historia. Una fuga tempranera típica mundialista, controlada a distancia por el pelotón. A partir del kilómetro 150 a poner un ritmo más vivo y a jugársela en las últimas dos vueltas. No hubo más. Todos los actores cumplieron con su cometido.

A falta de tres vueltas, con la escapada ya reducida, se formó un peligroso grupo con casi todas las selecciones fuertes presentes. El español David De la Cruz iba en ella con una gran visión de carrera, y muy bien metido en su papel. Bravo por él. No obstante en el penúltimo paso por Salmon Hill fueron reducidos. Un ataque de Dumoulin que fue respondido por todo el pelotón anuló la escapada. Al comienzo de la última vuelta otro ataque de un español: Luis Mas, que se dio el gustazo de encabezar el Mundial por un ratito. Al menos lo intentó. Bien por él.

El caos prometido por Bélgica tuvo lugar, pero no de la forma deseada. Justo en la curva del comienzo de Salmon Hill se cayeron tres belgas junto con José Joaquín Rojas. Tiene mala suerte el murciano… ¿o no? Nada más empezar Salmon Hill arrancó de nuevo Dumoulin. Nada. Y se movió Van Avermaet, y con él Alaphilippe que remachó ese movimiento. Gilbert llegaba por detrás, pero se quedó corto. El italiano Moscon, que posteriormente sería descalificado por agarrarse a un coche en vueltas anteriores (no se pierdan las imágenes en este enlace, da miedo la velocidad a la que va), enlazó con Alaphilippe y juntos se lanzaron en los 9 kilómetros finales descendentes. Parecía que al igual que en otras categorías esta pareja se iba a jugar las medallas.

Y aquí vino el único fallo de la tele noruega en toda la semana, ¡pero qué fallo! Perdieron la señal justo en los últimos cinco kilómetros del Mundial. La pesadilla de cualquier realizador deportivo. Todos los espectadores, millones a nivel global, estaban con el alma en un puño esperando las imágenes de cámara fija del último kilómetro. Las únicas posibles. Y tras una eterna espera, apenas fueron cinco minutos -cosas de los nervios-, se vio aparecer a un grupo compacto. Como el mundo adelanta que es una barbaridad aquí tienen el enlace de las tomas del helicóptero de esos kilómetros perdidos por la realización noruega.

En ellos se ve como Alaphilippe suelta al tramposo Moscon. Se ve como Gaviria se la juega en solitario para intentar enlazar. Y se ve como antes de que Italia se ponga a trabajar para Viviani hay un Austriaco y un Alemán que tiran para acabar con el intento de Alaphilippe. ¿Por qué un Austriaco y un Alemán? Hay que fijarse en el culotte señores. En el culotte de ambos pone Bora. Cosas que pasan en los Mundiales. Y con el postrero valiente intento de un Danés, Nielsen del Orica, anulado por el lanzador italiano se llegó a los últimos 500 metros. Y allí es donde se vio por primera vez a Peter Sagan. El eslovaco trazó de manera magistral la penúltima curva, adelantando a varios corredores, para salir en la última curva, la que de verdad vale, a rueda de Kristoff. El noruego lanzó de lejos un sprint demoledor. Pleno de potencia. Ejecutado casi a la perfección. Casi. Sagan salió perfectamente soldado a la rueda de Kristoff que estaba en modo full gas en el ligero descenso hacia la línea de meta. Y cuando faltaban menos de 100 metros se abrió a su derecha, aceleró su ritmo, brutal de potencia también, porque eso es lo que hace falta en un sprint mundialista con 267 kilómetros en las piernas, y con un perfecto lanzamiento de la bicicleta superó a Kristoff en la misma línea de meta. La foto-finish es de manual de escuela ciclista. Los brazos totalmente extendidos, la cabeza entre ellos, el sillín a la altura del pecho y el culo totalmente fuera de la bici dando ese “golpe de riñón” que vale su tercer maillot arco iris. Perfecto. La plata para Kristoff y el bronce para el australiano Matthews.

Así se gana un Mundial. Esa lotería que dicen algunos, los que no aman esta carrera, los que la desprecian año tras año. Yo prefiero verla como una de las mejores carreras del año. Y soy de la opinión de que la lotería es muy difícil de ganar. Si «te toca» tres veces como a Sagan igual es que no es tan lotería ¿verdad?

INNSBRUCK 2018: UN MUNDIAL DE SUPERVIVENCIA

Lo peor de esta carrera es que se acaba y hay que esperar un largo año para el siguiente. Uno que será histórico el de 2018. El próximo Mundial me atrevo a decir que no lo ganará Sagan. Se disputará en Innsbruck, Austria. La prueba de profesionales contará con 265 kilómetros y casi 5.000 metros de desnivel positivo. Se pasará siete veces, siete, un puerto de 8 kilómetros con una pendiente media del 6% y rampas del 10%, y una última vuelta con ese puerto y un regalo adicional envenenado a 9 kilómetros de meta de un puerto de casi 3 kilómetros al 11% con rampas de hasta el 25%. Con 256 kilómetros en las piernas. Los expertos dicen que hay que irse a Duitama (Colombia, 1995) para encontrar algo similar en cuanto a dureza. Va a ser un Mundial extremo. No es para mí, tampoco iré el año que viene 😉

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