ALEJANDRO VALVERDE, EL CORREDOR ETERNO.

UNA VUELTA A CATALUÑA PARA LA HISTORIA

Se esperaba con ganas la edición del 2017 de la Vuelta a Cataluña. La carrera había juntado en la línea de salida un buen plantel de corredores, con el indudable atractivo de ver competir juntos a Froome y Contador. Los que serán rivales en Julio se iban a ver las caras en Cataluña, con todo lo que eso implica: comparaciones, medidas de ego, estados de forma, juego psicológico… También tenía un recorrido interesante, alejado del sopor que ha acompañado la carrera catalana en sus últimas ediciones. Un par de etapas para esprinters, una novedosa y larga crono por equipos en la segunda etapa (con una distancia similar a las del Tour de los viejos tiempos), un par de finales en alto muy atractivos (incluyendo el durísimo Monte Caro) y el circuito final en Montjuic. Los ingredientes estaban preparados, ahora faltaba ver si los artistas estaban a la altura. Y vaya si estuvieron. Nos regalaron una Vuelta a Cataluña que será difícil de olvidar.

POLÉMICA EN LA CRONO POR EQUIPOS EN BAÑOLAS

41 kilómetros por delante. En la disciplina, en mi opinión, más exigente del ciclismo: la crono por equipos. Tu esfuerzo combinado con el de tus compañeros de equipo. La presión por no fallar en el relevo. La agonía física de dar lo mejor de ti en cada relevo y estar a la altura del resto de compañeros. La dureza mental de sufrir por encima de tus límites adaptándote al ritmo del grupo. Y si eres bueno aún es peor: tienes la obligación de trabajar más y tirar del grupo para llevarlos a meta. Una tortura en toda regla oiga.

En la línea de salida los sospechosos habituales: BMC, Sky, Trek y Movistar. Los primeros en salir los Trek, gracias a una pésima estrategia en la primera etapa dónde no metieron a nadie en el sprint para garantizarse un puesto trasero en la crono y tener referencias, hay cosas que se aprenden en las escuelas de ciclismo que parece que se olvidan en el mundo profesional. Sky marcó un tiempo sensiblemente mejor que Trek. Apenas medio minuto de ventaja. Froome tomaba ventaja a Contador. Posteriormente BMC, según el guión pulverizaba el crono, mejorando en casi un minuto el tiempo de Sky. Pero es que Movistar mejoró el tiempo de BMC en dos segundos, ganando la etapa. Rojas (y Valverde) se ponía líder, aventajando en más de un minuto a Froome y Contador. Valverde declaraba nada más acabar que estaba encantado y que se veía capaz de aguantar esa ventaja en las etapas de montaña.

Pero la polémica no tardó en saltar. José Joaquín Rojas, que no dio relevos en la segunda parte de la crono, iba el último del grupo. Y en tres ocasiones tocó con su mano el culo de dos compañeros, Amador y Oliveira, para indicarles que se acababa la fila y que tenían que entrar. Las imágenes de la tele están ahí y se ven claramente. Tres toques. Dos corredores de BMC en su Twitter, que parece que es la nueva forma de comunicación oficial de los seres humanos modernos, denunciaban esta maniobra y recordaban el reglamento: los empujones están prohibidos y la sanción es de un minuto para todo el equipo. Los árbitros tenían una complicada papeleta. Y como casi siempre que hay una complicación se da la capacidad casi infinita del ser humano de “cagarla”. Los árbitros en una decisión para ellos salómonica entendían que no eran empujones claros, pero que toques haberlos los había, así que sancionaban al “tocón” de Rojas con tres minutos de penalización, y a los “tocados” Amador y Oliveira con dos y uno. Ya está. Hemos sancionado pero no hemos fastidiado el trabajo del equipo por la tontería de uno de sus integrantes.

Rojas es un esprinter del montón, con un palmarés corto para lo que es habitual en un esprinter, y mucho de ese palmarés viene dado por estar en el equipo que está. Yo, y es mi opinión personal,  le tengo especial ojeriza desde su despreciable y nada profesional actitud en la etapa del Agnello en el pasado Giro de Italia. Ponerse el chubasquero pasando de la carrera cuando tu líder y amigo Valverde está en apuros es imperdonable. Estoy convencido que ese momento le costó el Giro a Valverde. Pues Rojas nada más saber su sanción publicó en Twitter, si otra vez Twitter, un chulesco mensaje: “Misión cumplida. Victoria de etapa y el capo de líder”. Un rollo muy “in your face” americano. Me da igual que me caigan tres minutos, hemos ganado y mi amigo va de líder. Muy bien hombre. Estoy convencido que esa actitud, unida a la reclamación formal de la tarde de BMC y Trek hicieron cambiar a los jueces de opinión. Es una chapuza de los jueces en toda regla. O sancionas porque hay empujón, o no sancionas porque lo consideras un simple toque. Pero si sancionas no te puedes inventar el castigo. Y ahí se agarró BMC. Si hay sanción tiene que ser la estipulada, 1 minuto para todo el equipo. Y eso es lo que pasó. A la salida de la siguiente etapa BMC era el nuevo vencedor, Van Garderen era el nuevo líder y merced a ese minuto la general volvía a estar comprimida. Froome, Contador y Valverde en menos de un minuto.

VALVERDE ENFADADO, VALVERDE EL CANIBAL.

Esa sanción despertó a Valverde. Bueno despertó un lado no muy conocido de Valverde: su lado agresivo y caníbal. Dijo públicamente que estaba enfadado, que le parecía injusta la sanción. Y no lo hizo por Twitter. Lo hizo en la carretera. Ese mismo día con final en La Molina, batía a todos los escaladores y a su “archirrival” en cuesta Daniel Martin. Con un trabajo perfecto de Marc Soler, el descubrimiento para el gran público de esta Vuelta a Cataluña, remató en un sprint final perfecto, de fuerza, rabia y convencimiento. Martin poco pudo hacer.

Pero es que el festival del murciano acababa de empezar. En el precioso final de Monte Caro, un duro puerto de montaña muy desconocido para la mayoría, se vivió una etapa digna de las mejores carreras. La etapa muy rápida. El endurecimiento de Trek muy válido de cara al ataque de Contador, querer es poder recuerden y tal y tal, el último punto de ese gran gregario descubierto en Jarlinson Pantano antes del ataque del de Pinto, pero no. Lo que vino fue un puntito más por parte de Soler. El joven ganador del Tour del Porvenir hace dos años, preparó un ritmo más que exigente que hizo pasar apuros a Froome. Cuando se apartó, ya en el último kilómetro, vino el ataque de Contador pero Valverde en modo caníbal secó al de Pinto y lo remachó con un ataque durísimo. Levantado sobre los pedales, con una plasticidad preciosa, arrastrando desarrollo pero con imagen de avanzar mucho, se imponía en la meta de Monte Caro. Por detrás Froome que se recuperaba, marca de la casa, cogía a Contador y le superaba en la línea de meta. El joven Soler, en línea con los mejores gregarios de la historia, no se dejaba ir del todo y cruzaba la meta cerca. El hasta entonces líder, el americano Van Garderen, demostraba por enésima vez su irregularidad, y que la presión no es lo suyo.

La etapa de Monte Caro dejaba la general para Valverde. Segundo Froome. Tercero Contador. Cuarto el joven Soler. Al final de la etapa Valverde no escondía su alegría por el maillot, y tampoco escondía que su actitud era fruto del enfado de a su modo de ver injusta sanción de la crono por equipos. Recuerden a partir de ahora: no enfaden a Valverde, es peor.

La etapa con final en Reus nos enseñó la zona de Tarragona. Un paraíso para el cicloturismo. Buenas carreteras y recorridos preciosos en muy pocos kilómetros cuadrados. Además el mar está al lado. Los paisajes que se vieron en la zona de La Mussara, nevada a finales de marzo, eran maravillosos. La etapa tuvo más historia de la esperada. Frío y lluvia de salida, enemigos naturales de Froome, propiciaron que en la bajada del primer puerto se cortase el grupo. Froome quedó atrás, con muchos de sus compañeros de Sky. Se inició una persecución, pero pronto se tiró la toalla. Froome perdería en meta más de 26 minutos. Se habló de un nuevo Formigal, pero fue algo diferente. No obstante es un aviso a como se puede hacer daño a un equipo como el Sky. Sí, Julio es Julio, y el Tour es el Tour, pero parece que hay cosas que intentar. Ese es el camino. En La Mussara Contador intentó un ataque, tímido, y más para la galería que otra cosa, pero es cierto que si no lo intentas no sabes qué puede pasar. Ruben Fernandez se bastó para neutralizarlo. En la bajada hacia Reus Cataldo y De Marchi lo intentaron. Cogieron ventaja y parecía que se iban a disputar la victoria. Pero el grupo se acercó lo suficiente y Valverde inició un sprint muy lejano que arruinó la victoria de De Marchi. El sprint de Valverde fue muy largo y Impey de Orica le superó y ganó la etapa. Valverde cruzaba la meta sonriendo, y Rojas por detrás levantaba los brazos. ¿Y eso? De Marchi corre en el BMC. Unan los puntos. La venganza es un plato que se sirve frio. En la huerta murciana lo saben bien. Al final de la etapa, merced al hundimiento de Froome, Contador subía a la segunda plaza y el prometedor Soler completaba el pódio.

El festival de Valverde acabó en Montjuic.  En la etapa circuito en la montaña Olímpica se vieron dos cosas: Una, Froome es un tipo que honra al ciclismo, su ataque a falta de nueve kilómetros es una muestra de lo dolido que estaba por la pifia del día anterior; y dos, Valverde tiene un talento único y espoleado por la motivación correcta es temible. En Montjuic saltó a por Daniel Martin y en meta les robaba la cartera a todos con una nueva victoria en un ajustado sprint.

UN VALVERDE DE LEYENDA

Alejandro Valverde nació en 1980. Este año cumplirá 37 años. Y está mejor que nunca. Lo dice él mismo. Siempre ha ganado. Su parón obligado de dos años por su oscuro pasado con el dopaje, recuerden Operación Puerto, bolsa de sangre «18-Valv.Piti», lo vio volver en 2012 con las mismas ganas y al mismo nivel que antes. O más. No es lo habitual en corredores que vuelven de sanciones. Con su triunfo en Cataluña, Valverde completa su mejor inicio de temporada de su carrera. Alcanzó en Andalucia su triunfo número 100. Una cifra impresionante sin ser esprinter puro. Acabó la Vuelta a Cataluña con 104 triunfos. Su palmarés es envidiable. Y es un palmarés con muchos tipos de triunfo. Un palmarés nada homogéneo, lo que da muestra de las especiales características de este corredor. Atentos a una pequeña muestra de la lista: tiene 1 gran vuelta por etapas, 15 generales de vueltas cortas, 3 clásicas monumentos, 6 grandes clásicas, 3 campeonatos nacionales y 14 triunfos en etapas de grandes vueltas. Pero es que también tiene 6 podios en Campeonatos del Mundo (el mejor de la historia en esto, pero sin el oro), 8 podios más en grandes vueltas y otros 6 podios más en monumentos. Sencillamente alucinante.

Siempre se pregunta en los medios: ¿qué pasará después de que esta generación abandone? ¿hay vida después de Valverde y Contador? ¿qué haremos entonces? Yo personalmente haré caso a Tom Boonen. Este invierno le preguntaron a la leyenda viva del adoquín quién era el corredor que más le había impresionado. Que si era Sagan. Boonen contestó que Sagan no. Que es un buen corredor, pero que estaba lejos de impresionarle todavía. De su maestro Museeuw dijo que era muy bueno, pero que en un día malo podía ser batible. Boonen dijo que el corredor que más le impresiona es Alejandro Valverde. Textualmente: “Valverde gana unas 25 carreras por temporada de todas las formas y maneras posibles. Eso es talento de verdad.” Y añadió que con corredores así es mejor disfrutar de competir con ellos y de verlos en carrera. Así que hagamos eso, no nos preguntemos por el mañana y disfrutemos del Valverde de hoy. Larga vida a Alejandro Valverde “El eterno”.

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