II EDICIÓN DE LA “ZARATAÑA X-TREME”

 

UNA JORNADA PARA CAMINAR JUNTOS COMO EQUIPO

 

Si algo caracteriza a nuestro grupo es que siempre se muestra con la misma consistencia como grupo en cualquiera de las modalidades donde podemos encontrar a un  “Zarabici”: en la carretera, con la BTT al lado de los “Canfraneros”, en las carreras a pie de invierno o incluso en la montaña, dando bellos paseos.

 

Con este espíritu y ganas de pasarlo bien afrontábamos la II Edición de la “Zarataña X- Treme”, una nueva cita para seguir promoviendo actividades al aire libre con la firma Zarabici como gran protagonista.

 

Y no defraudó a nadie. Y eso que abordábamos la nueva edición con notables bajas debido a lesiones (Patri, te queremos pronto de vuelta), compromisos familiares, compromisos laborales… pero no faltos de entusiasmo y ganas.

 

 

Tras varios cambios en el objetivo propuesto, la expedición se decantó por la ascensión al Castillo Mayor, un hermoso balcón natural con el que contemplar parte del bello Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

 

Y así es como el grupo se encontró en el lugar acordado para iniciar el viaje hacia la localidad altoaragonesa de Puértolas. Allí dejamos los vehículos y nos pusimos a andar, con el calor del Pirineo apretando ya en firme, pero sin dejar de sonreír  y disfrutar del paisaje y sobre todo de la excepcional compañía.

 

Tras un primer kilómetro por pista, pronto cogimos una senda que en fuerte subida nos iba acercando a las formidables paredes que el pico nos ofrece por su cara sur pero que se sortean de forma sencilla. A modo de imponente faro, la “calva de JR” que brillaba entre miles de gotas de sudor, nos guiaba en la ascensión hasta llegar al hermoso valle colgado que se forma, antes de abordar la última zona de subida. Nos quedaba, un último tramo por una zona kárstica donde los agujeros y el aspecto de paisaje lunar, nos impresionaba de lo lindo.

 

 

Pero es cuando llegas a la cima, cuando compruebas la verdadera belleza del entorno que nos rodea. Hacia el sur, buena parte del valle del Cinca, se presenta a nuestros pies, y hacia el norte, protegido por unas imponentes paredes, los valles de  Escuaín, Ordesa, Añisclo… y más allá, coronado por un mar de nubes, la cima de Monte Perdido que con sus 3.355 m. se convierte en el auténtico “Dios” de la zona.

 

 

Pero lo mejor de llegar a la cima, es ese instante en el que miras a los ojos a tu compañero y le das un abrazo de verdadera amistad y en silencio, le das las gracias por compartir un momento tan especial… Y posteriormente le invitas a que abra la mochila y saque el bocadillo (jajajajajaja). Unos 20 minutos estuvimos en la cima, disfrutando de las vistas, de los buitres que nos sobrevolaban, de la comida y de la bebida… y sobre todo de la conversación y compañía de todos y cada uno de los miembros del grupo.

 

 

 

Pero como buenos montañeros, éramos conscientes de que había que regresar y así recogimos y nos pusimos en marcha por una senda diferente a la de subida. Un pedregal “incómodo” que nos obligó a prestar atención a todos y cada uno de los pasos que dábamos. Ni un ápice cayó el buen humor mientras buscábamos la sombra que más abajo nos ofrecían los bojs y el bosque para dar los últimos pasos de nuestra excursión.

 

 

Y así fue como llegamos a los coches… Entre risas y buen humor.

 

Pero no acababa ahí las sorpresas del día. Nos fuimos a la zona de Puyarruego, donde un buen baño en las frías aguas del Bellós, nos reponía del esfuerzo y del calor que nos había “castigado” en buena parte de la salida. Ninguno de los participantes perdió la oportunidad de refrescarse en las limpias y cristalinas aguas de este bonito río pirenaico que verte sus aguas al Cinca.

 

 

Pero tampoco ahí acabaron las sorpresas. Mientras disfrutábamos del baño, nos esperaban cervezas frías y una rica longaniza de Graus y unas chistorras recién “friticas” acompañadas por un rico picnic.

 

 

Cerraron la jornada de montaña, unos cafés y helados en Escalona, cerca del lugar donde habíamos merendado. Fue allí donde los miembros se fueron despidiendo, deseándose buen viaje de regreso y esperando ya una nueva cita aventurera en la que nos veamos de nuevo las caras, sustituyendo nuestras bicicletas TREK y calas, por las botas y bastones de montaña.

 

Y así fue como vivimos UNA JORNADA PARA CAMINAR JUNTOS COMO EQUIPO.

 

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