VALVERDE HACE HISTORIA EN LAS ARDENAS

EL FIN DE LAS CLÁSICAS DE PRIMAVERA

El cuarto domingo de abril es una fecha “triste” para los amantes de las clásicas de primavera. Esta fantástica serie de carreras que empiezan en marzo con la Milán-San Remo, y atraviesan el norte de Francia para llegar a Bélgica acaban con las llamadas clásicas de las Ardenas, o “Tríptico de las Ardenas”. Son tres careras disputadas en domingo, miércoles y domingo: la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne-Lieja. Una vez que ese cuarto domingo de abril el ganador cruce la meta en Ans, en el extrarradio de Lieja, se acaban las clásicas. La primavera ciclista ha llegado oficialmente a su fin.

Este año las Ardenas nos han deparado un espectáculo grandioso. Los expertos en adoquín dejan su paso a los especialistas en cotas, en subidas más o menos prolongadas con grandes porcentajes. Dicen que son las clásicas más asequibles, o más indicadas, para los “vueltomanos”. En teoría son en las que tienen posibilidades contra los especialistas en estas pruebas de un día. Pero la realidad es que desde el año 2000 solo tres ganadores de grandes vueltas han ganado en las Ardenas: Valverde, Schleck y Vinokúrov. Estadisticamente  los clasicómanos  siguen dominando estas carreras.

UN BELGA EN LA AMSTEL GOLD RACE

Philippe Gilbert. El dominador del Cauberg. El valón es un experto en el muro holandés. Ha ganado en cuatro ocasiones, y su Mundial en 2012 lo consiguió en el mismo muro. Este año era el máximo favorito en la salida. Pero la organización de la prueba había introducido una modificación en el final del recorrido. Una modificación importante, que ha resultado un acierto total. El Cauberg lo puso a 13 kilómetros de meta, y posteriormente dos cotas cortas, la última a apenas 6 kilómetros. Un terreno abonado para hacer daño, y evitar el tradicional bloqueo de carrera hasta el Cauberg para “medírsela” en la cuesta final.

Esta primavera será recordada por los ataques lejanos en las clásicas, por las emboscadas fuera de guión lejos de meta. Recuerden Gante, o A través de Flandes, o el mismo Tour de Flandes. Y en todas ellas estuvo un mismo corredor: Gilbert. El Gilbert del 2011 que ha vuelto en este 2017 para recordarnos que su paso por el BMC fue una travesía en el desierto de la que se ha recuperado con su llegada a Quick Step, donde se le ve a gusto, cómodo y en gran forma. Su palmarés en la primavera estaba siendo fabuloso, pero su épico triunfo en Flandes estaba por encima de lo demás.

Así que no resultó raro ver a Gilbert moverse a casi 40 kilómetros de meta en la Amstel. Saltó en una cota a por Wellens y consolidó un corte. En ese corte iba gente interesante como Henao e Izaguirre, ojo con este corredor que va a cuajar un gran 2017. También se metió José Joaquín Rojas, en teoría para proteger a Valverde. Por detrás Valverde esperaba acontecimientos, por algo llevaba a Rojas delante. Y los acontecimientos llegaron: a 28 kilómetros de meta Van Avermaet fue a por la escapada. En el muro más duro se acercó a menos de 10 segundos. Pero faltando apenas 50 metros de muro arrancó Kwiatkowsky. Valverde miró pero no se movió. Van Avermaet no cambió el ritmo. Pensaron ambos que faltaban metros para coronar y que en el plano de arriba del muro esos 10 segundos serían enjugados. Pero no, si algo nos enseñan las clásicas es que 10 segundos son un mundo.

Kwiatkowsky enlazó con la cabeza de carrera. Cuando Valverde se dio cuenta del peligro y del error táctico cometido hizo una de sus aceleraciones marca de la casa. Pero no fue suficiente. Se quedó a 6 segundos de cola del grupo de cabeza. Van Avermaet, muy colaborador, le dio continuidad. Levantado sobre los pedales se acercó a apenas 5 segundos. Las motos en un mismo plano podían coger a los dos grupos. Preciosa y tensa persecución. Pero no era suficiente. Lo que hubiese sido suficiente es que el “pedazo de profesional” que es J.J. Rojas hubiese girado la cabeza y hubiese buscado a su jefe de filas. Rojas llevaba a rueda 13 kilómetros. Eso es un mundo de “descanso” respecto a la paliza que lleva el que está trabajando. Pero no pasó, claro que no. Igual que no pasó en el descenso del Agnello del Giro 2016. Rojas siguió instalado a rueda del grupo de cabeza. Valverde y Van Avermaet no enlazaron. En mi opinión dos relevos de Rojas detrás hubiesen cambiado las cosas. Creo que era posible enlazar. Ahí acabaron las opciones de Valverde y las de Movistar, porque seamos sinceros, ni en el mejor sueño del director de Movistar cabe esperar que Rojas bata al sprint a los galgos con los que iba. Ni el propio corredor se lo creía. Su quinto puesto final lo corrobora.

A 7 de meta se empezaba la última cota. Y Kwiatkowsky se movió. Y Gilbert con él. ¿Y saben quién no se movió? Bingo: Rojas. Sí, el corredor que llevaba 32 kilómetros a rueda. Rojas vio impasible como se le iban los dos corredores, los únicos dos a los que se tenía que pegar. Que ojo, que es duro el comentario, que en el sofá se ve todo más fácil, que igual iba muerto (razón de más para haber gastado su última bala ayudando a su jefe). Pero lo siento… es que no puedo con él.

La recta de meta vio una guerra de nervios para el sprint. Kwiato lo hizo genial. Incitó a Gilbert dejándole 5 bicis de ventaja de hueco, como hizo con Sagan en San Remo, pero Gilbert no picó. Y Kwiatkowsky empezó el sprint. Pero Gilbert es muy bueno, y le cogió la distancia, lo supero y se permitió mirarle por encima del hombro para vencer en su cuarta Amstel Gold Race. El sprint que se puede ver aquí debería de ser enseñado en las escuelas de ciclismo. Sensacional el corredor de Quick Step. Tras bajar del podio se lo llevaron al hospital. Tenía un riñón dañado. Versión oficial: una caída inicial se lo provocó. Pues vale, mejor no pensar en otra cosa, que no huele muy bien, y disfrutar del espectáculo ciclista sin más. Es lo que hay.

HUY… VALVERDE

Otro año más. Y van cinco. Cuatro de ellos consecutivos. El murciano Alejandro Valverde es el rey indiscutible de la Flecha Valona. Es el corredor que mejor mide el imposible Muro de Huy. Para el que no lo sepa en Bélgica hay muchas colinas, mucho adoquín, muchos caminos de hormigón, muchos “bergs” pero solo hay dos “Muur”: el Kappelmuur y el de Huy.

Y el de Huy tiene un dueño. Es español, de Murcia. La carrera en realidad es que es poca cosa. Al menos en lo que a emoción se refiere. Las últimas ediciones se limitan a un rodar tenso pasando cotas hasta llegar a Huy, con 200 kilómetros en las piernas, y enfrentarse a ese kilómetro final al 10% con una zona a casi el 26%. Y en ese final Valverde ha demostrado que no tiene rival.

Unicamente Bob Jungels, ojo a este pedazo de corredor, lo intentó de lejos. Ver rodar al luxemburgués es una maravilla. Su intentó murió en el último kilómetro según el guión establecido. Y en los últimos 500 metros Valverde ocupó su localidad. Se levantó sobre los pedales marcando el ritmo y cuando el prometedor joven francés Goudou atacó se fue tras él sin dudar. En cinco pedaladas abrió un hueco que mantuvo durante 200 metros. Incontestable. Por detrás Daniel Martin solo podía ver desde la distancia como Valverde ganaba su quinta Flecha Valona y hacia historia en Huy. Merece la pena verlo de nuevo.

VALVERDE IMPERIAL EN LIEJA

Y el cuarto domingo de abril se celebraba La Doyenne. La Decana. El cuarto monumento ciclista. La Lieja Bastogne Lieja. Los que amamos este deporte nos despertábamos con una noticia triste: un vehículo había atropellado a Michele Scarponi y lo había matado. Otro ciclista muerto. Otro más. Todos nos deberíamos respetar en la carretera, automovilistas y ciclistas. Todos hacemos cosas mal. Pero las consecuencias de hacer las cosas mal con un vehículo son tremendamente más graves y dolorosas. Habría que pensarlo. Ojalá nunca más, aunque me temo que no será así. Descanse en paz Scarponi.

La más antigua de las clásicas tuvo poca historia hasta su parte final. Una escapada consentida que cogió más de 12 minutos. El trabajo por detrás de Sky y Movistar, sobre todo Movistar, en un sensacional trabajo de los compañeros de equipo de Valverde, se ocuparon de reducir las opciones de esa fuga. La impresionante cota de La Redoute sirvió para enterrar cualquier aspiración de la fuga. A los pies de Saint Nicolás todos los favoritos se iban a jugar la carrera. Y tras un trabajo excepcional de Roman Kreuziger marcando un ritmo que hacía imposible cualquier intento de salto, bravo por Omar Fraile que se permitió el lujo de atacar en Ans a menos de 1.700 metros, se llegó a la recta final. Que nervios.

A menos de 800 metros Daniel Martin atacó de manera violenta. Abrió hueco. Pero Kreuziger se encargó de que no fuera excesivo. A 500 metros salió de manera brutal Alejandro Valverde. A su rueda Albasini, para el que Kreuziger había trabajado. El suizo no pudo aguantar al murciano. Valverde alcanzaba a Martin en la misma curva que encara la línea de meta. Respiró un par de veces y Valverde arrancó hacia meta por la izquierda. Daniel Martin no pudo hacer otra cosa que mirar como el murciano triunfaba en su cuarta Lieja. El último kilómetro es una lección de cómo manejar una situación complicada, merece la pena verlo repetido.

HACIENDO HONOR A VALVERDE

Alejandro Valverde tiene 37 años. Los cumplió el 25 de Abril. Es un corredor al que no se le está considerando como se debería. Sus números son apabullantes. Y sería una pena darse cuenta tarde. Cuando se retire. Cuando echemos de menos sus exhibiciones, su manera de moverse en carrera, sus “valverdadas” y su peculiar forma de expresarse. Pero más allá de los números globales merece la pena dar un vistazo a sus números en las Ardenas. Por ejemplo…

Es el único ganador de 5 Flechas Valonas.
Tiene 4 Liejas. El único español en conseguirlo.
Es el segundo corredor con más triunfos en las Ardenas: 9. Solo le supera un tal Eddy Merckx con 10. Ahí es nada. Y Valverde correrá el año que viene. Merckx no.
Es el primer corredor de la historia en ganar Flecha Valona y Lieja tres veces en el mismo año.
En el pelotón profesional actual el mayor número de triunfos en clásicas de primavera lo tiene Gilbert con 12. Le siguen Valverde con 9 y Sagan con 6.
Pero es que, y esto sí que nos da una verdadera dimensión del corredor que es Valverde, además el murciano es el segundo corredor en activo con más generales de vueltas ganadas con 19. Solo Contador con 22 le supera. Está, pásmense, por delante de Quintana que tiene 14 y Froome y Nibali con 13.

Pues eso, que las clásicas han acabado. Nos han dejado imagenes preciosas, aquí abajo una muestra. Ahora empiezan las vueltas. Y que Valverde sigue ahí.

Gilbert en su movimiento definitivo. En una clásica diez metros son un mundo. Kwiatkowsky lo sabe. Por eso no cede ni uno. Los dientes de Gilbert… marca de la casa.

El Muro de Huy se llama así por algo. Su desnivel impresiona. Fijense en la acera y los pies de los espectadores.

Los rivales de Valverde han visto ya cinco veces esta imagen. Desde detrás. Para Martin debe ser especialmente duro.

Las cotas a afrontar en la Lieja no son cosa de risa. Los corredores dan esta imagen icónica de La Doyenne.

La chuleta con las cotas y puntos interesantes en el cuadro. Un # recordando “Se duro”. Hombre claro. No les queda otra.

En Bélgica a los niños les encanta el ciclismo. Y un parón en la escuela está permitido para ver pasar a los profesionales.

Valverde enseñando el dorsal en Ans por cuarta vez. Para Dan Martin tiene que ser duro. El muro de fotografos espera al “Héroe de las Ardenas”.

Alejando Valverde Belmonte. Un corredor para la historia. 9 triunfos en las Ardenas.

Michele Scarponi (1979-2017). Ciao “Scarpa”. DEP.

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