PARÍS ROUBAIX 2017: UN MONUMENTO PARA VAN AVERMAET

LA PARIS ROUBAIX MÁS RÁPIDA DE LA HISTORIA

Ya pasó. La 115ª edición de la Paris Roubaix es historia. Y a pesar de que no será recordada por haber sido una edición trepidante, como la del año pasado por ejemplo, sí que lo será por dos datos estadísticos; fue la edición más rápida de todas las Roubaix disputadas: 45,204 km/h de velocidad para 257 kilómetros (cierren sus bocas por favor), y fue la última carrera como profesional de la leyenda viva del adoquín, el señor Tom Boonen. Sólo por eso merecerá ser recordada.

Sol, buena temperatura y un viento de cola favorable esperaban a los participantes en la salida en Compiègne. Desde el primer segundo se vio la tremenda velocidad y disputa a la que se iba a completar esta edición. En las dos primeras horas de carrera la media era superior a los 50 km/h. A la llegada al mítico Foret de Arenberg la media era de 47 km/h. Casi nada. En meta 45,204 km/h de media para la historia.

CINCO MOMENTOS QUE MARCAN UNA CARRERA

El primero: la incidencia mecánica de Greg Van Avermaet justo antes de Arenberg. Reparó su bici y se encontró 45 segundos detrás del pelotón de favoritos. Un perfecto trabajo de su equipo y la suerte de encontrar el apoyo de Katusha y Kristoff que también habían pinchado, le sirvió para no ponerse nervioso e ir recortando esa diferencia negativa. Por delante tampoco se hizo sangre. Quick Step, Bora y Trek desaprovecharon la ocasión y dejaron “vivo” a Van Avermaet. Trentin puso una marcheta en Arenberg y la diferencia no fue a mayores. A la salida del famoso bosque  en las rectas asfaltadas  y en el siguiente tramo de adoquín, el belga contactó con el grupo de favoritos. Supongo que posteriormente algunos equipos se arepintieron de su poca agresividad en este tramo.

El segundo: el ataque de Sagan a 77 kilómetros para el final. Parecía una distancia larga, pero Sagan se encontraba acompañado por su compañero de equipo Bodnar, con ellos Stuyven (excelente toda la mañana) y Daniel Oss (medio adoquín de Van Avermaet pertenece al melenudo italiano). Abrieron un hueco de 30 segundos y por detrás no parecía haber mucho entendimiento. Pero ya se sabe, en Roubaix pasan cosas y Sagan pinchó. Bodnar se quedó con él y volvieron al grupo, del que tiraba Stybar protegiendo a Boonen.

El tercero: Sagan ataca en Mons-en-Pévéle y neutraliza a Stuyven y Oss. Quedan 15 corredores en cabeza, y Sagan en un tramo de asfalto vuelve a acelerar, propiciando el que sería el corte bueno del día, pero un nuevo pinchazo en este momento clave lo dejó fuera de carrera totalmente. Por delante vuelve a ir Oss, pero Van Avermaet, Stybar, Langeveld, Stuyven y Moscon ya están abriendo un hueco.

El cuarto: Oss permite respirar a Van Avermaet, que no da relevos hasta que Oss es neutralizado. En ese momento le da una palmada en la espalda y Oss no lo duda. Usa sus últimas energías para abrir el hueco con los perseguidores. Por detrás nadie tira. Boonen tiene a Stybar delante y Degenkolb (que fue la sombra del belga todo el día desentendiéndose de su carrera en mi humilde opinión) tiene a Stuyven. La diferencia se va por encima de los 35 segundos.

El quinto: Van Avermaet, en estado de gracia en esta primavera, acelera definitivamente en Carrefour de l´Arbre y se va con Stybar y Langeveld. Stybar no releva con la excusa perfectamente entendible de que lleva detrás a Boonen a distancia de recuperar. A Van Avermaet le da igual. En una demostración salvaje de poderío rueda los últimos 20 kilómetros prácticamente solo, con ayuda de Langeveld ante la oportunidad de su vida. Van Avermaet resiste el ataque de rigor de Stybar en el repecho de entrada a Roubaix, y en el velódromo se toma una vuelta de recuperación gracias a la ventaja adquirida, para sacarse un sprint brutal de la manga (a 125 metros de la línea llevaba dos bicis perdidas con Stybar) y batir claramente a Stybar y Langeveld, que le acompañarían en el podio. Van Avermaet conseguía la victoria en Roubaix. Su primer Monumento.

Por detrás han llegado Moscon, impresionante con solo 22 años, y Stybar. El pelotón, grande para una Roubaix, llega también pisando los talones a 6 segundos. Démare y Greipel lo encabezan. En este pelotón da sus últimas pedaladas Tom Boonen como ciclista profesional. Merece mucho la pena leer la entrevista que concede posteriormente, dando una lección de saber estar, y de cómo asumir que es tu momento. Por eso ha sido un corredor tan querido entre sus compañeros de profesión. Es complicado encontrar a alguien que hable mal de Boonen. El ciclismo pierde algo este Domingo en el velódromo de Roubaix, pero seguro que nos traerá cosas nuevas, nuevas caras, nuevos héroes y muchos más maravillosos ratos.

Así se puede resumir esta Paris Roubaix 2017 en imágenes. Son mucho mejores que las palabras. A disfrutarlas…

El ritmo fue endiablado desde salida. Enfilados todo el día.

 

Esta es la visión que tienes en la Roubaix si vas detrás en la fila.

 

Sagan y Stybar en lo que sería el nacimiento del corte bueno del día. Luego vino el pinchazo de Sagan. Otro año será.

 

En Bélgica te enseñan a amar estas carreras desde pequeño.

 

Y te deja recuerdos inolvidables. ¿Que niño puede ayudar a sus idolos en otro deporte?.

 

Boonen no dejó de pelear en toda la mañana. Su último día no fue lo que esperaba, pero no lo dejo de intentar hasta el final.

 

Degenkolb fue la sombra de Boonen toda la carrera. Si Tommeke va al campo, Dege va al campo.

 

Van Avermaet se mostró intratable en la parte final de la carrera. Otro nivel superior.

 

Los jovenes Stuyven y Moscon. ¿Serán el futuro en las próximas Roubaix?

 

El sprint de Van Avermaet fue increíble. Ninguna opción para Stybay y Langeveld.

 

Van Avermaet triunfador saluda a la multitud en el mítico velodromo de Roubaix.

 

Van Avermaet ya tiene un Monumento en su palmarés. Y es un adoquín.

 

Los niños siempre dicen la verdad. “Vamos Tommeke, solo una más”.

 

Boonen no se mostró muy emocionado en público, pero el polvo mojado debajo de sus gafas dice otra cosa. No es fácil decir adiós a lo que amas.

 

A esa ducha le falta un año. El 2016 hubiese sido de justicia. El 2017 era un sueño, bonito, y hubiese sido un gran final para una leyenda.

 

Tiene que ser un lujazo tener ducha propia con tu nombre en los vestuarios de Roubaix.

 

Esto sí que es espíritu de EQUIPO. Boonen abraza a Stybar. Sin reproches, por eso Boonen es lo que es entre sus compañeros de profesión. Lo hicieron lo mejor que pudieron, lo dieron todo, y el que hace eso no está obligado a más.

 

Echaré de menos, y el ciclismo también, esa forma de rodar, esa planta sobre la bici. Y los niños también lo saben. Hasta otra Tom. Gracias.

 

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