MADS PEDERSEN CAMPEÓN DEL MUNDO 2019

 

La UCI, máximo organismo dirigente en el ciclismo, decidió otorgar la organización de los Mundiales de ciclismo 2019 a la comarca de Yorkshire en el norte de Inglaterra. En el Tour de 2014 la misma comarca acogió la salida del Tour de Francia con un éxito sin paliativos. Cientos de miles de espectadores a pie de la carretera vieron pasar al Tour de Francia. Las colinas verdes de Yorkshire, con sus paramos, sus eternas cercas de piedra, sus perfectamente arreglados pastos y sus estrechas carreteras fueron un perfecto escenario para aquel “Grand Depart” de 2014. Aquella etapa, sin dureza en teoría, la ganó Vincenzo Nibali demostrando que aquella campiña inglesa no era tan inofensiva. Fue un gran éxito y la UCI guardaba aquel recuerdo, además del atractivo de seguir introduciendo el ciclismo en el mundo anglosajón, que no nos engañemos, hace ya unos años que se está convirtiendo en la guía del mercado en lo que a ciclismo se refiere.

 

 

UNOS MUNDIALES BAJO EL DILUVIO

 

Los Mundiales se celebran tradicionalmente la primera semana de Octubre. Supongo que después de tomar la decisión la UCI fue advertida de aquello de “oiga, que aquí en el Norte llueve mucho en esta época”. Cuando alguien de Reino Unido dice que llueve mucho es que llueve de verdad. La UCI adelantó la celebración de los mundiales una semana, a la última de Septiembre, con la esperanza de evitar un tiempo desfavorable pero las fechas no dejan mucho más margen. Así que el destino caprichoso hizo que en esta última semana de Septiembre se viese un tiempo horrible en forma de lluvia y temperaturas más bajas de las habituales incluso para esa zona. Mala suerte.

 

 

COSAS QUE VIMOS EN LAS DIFERENTES CATEGORÍAS

 

Las diferentes categorías, incluido el nuevo invento de la contrarreloj por equipos mixtos ganada por Holanda, se fueron celebrando bajo una pertinaz lluvia. Las condiciones climatológicas, unidas a las estrechas y reviradas carreteras propiciaron multitud de caídas e incidentes. En la crono junior femenina la rusa Gareeva que tenía ganado el arco iris por aplastamiento tiró equivocadamente por el desvío de coches a apenas 300 metros de la meta y rectificando a tiempo logró llegar a meta y salvó su arco iris por apenas 3 segundos.

 

En la crono junior masculina vimos como el italiano Antonio Tiberi rompía nada más bajar la rampa de salida el pedalier de su flamante cabra Pinarello. Con una tranquilidad impropia de su edad y del escenario se acercó al coche de su selección, que aún no había arrancado, cogió su bidón de agua, guardo su Garmin en el interior del body de crono, cogió su cabra de repuesto (una KTM totalmente diferente a su Pinarello de partida) y tras pasar a medio minuto en las primeras referencias logró marcar una segunda vuelta excepcional y proclamarse Campeón del Mundo por 8 segundos. Su manera de rodar fue impresionante, sin la avería hubiese mandado a sus rivales a más de 45 segundos de diferencia.

 

En la crono sub-23 masculina se vieron las imágenes más dantescas de este Mundial bajo el agua. En mitad de un intenso diluvio la carretera se inundó con balsas de agua de tamaño considerable. En una de esas balsas uno de los daneses entró a 60 km/h pensando que abriría las aguas como Moises en el Mar Rojo, pero la Biblia está escrita ya, y el danés fue frenado en seco por el gigantesco charco para desaparecer en lo que parecía una piscina olímpica. El corredor no sufrió daños de consideración y cuando recuperaba su bici de crono se veía claramente como el agua de su piscina particular le llegaba casi a la rodilla. Flipante. Nadie de la organización tomo ninguna medida. Su compatriota Mikkel Bjerg, el tirano oficial de la categoría, lograba su tercer arco iris en la categoría. Sí, el tercero, sí. Ha dicho que el año que viene volverá a por el cuarto. Cuatro años de sub-23 y cuatro veces Campeón del Mundo. Pues vale.

 

 

En la crono elite femenina se dio la sorpresa puramente deportiva. Una relativa “desconocida” (compite poco en Europa) norteamericana, Chloe Dygert se marcó una crono espectacular y borro del mapa a las todopoderosas holandesas mandando a sus rivales a más de minuto y medio. La cuarta clasificada lo hizo a más de dos minutos y medio. La sexta a más de tres. Marciano. En meta “la angelita” dijo que le favoreció salir sin potenciómetro. Simplemente salió cerca de su tope para exprimirlo durante cuarenta minutos. En su opinión su registro fue tan bueno porque el potenciómetro le hace ser más conservadora y no exprime todo lo que tiene dentro. Ahí queda eso, quien quiera sacar alguna conclusión que le dé una vuelta.

 

 

En la carrera de junior femenina se vio el mayor número de caídas que yo recuerde haber visto en una prueba ciclista de este nivel. Hubo un momento que parecía que estaban jugando a tirarse en lugar de a ir en bici con atropellos a comisarios incluidos. La americana Jastrab lograba el arco iris beneficiándose del trabajo de  Gareeva que fue sobrepasada en la misma línea por dos corredoras y quedándose sin medalla por despistarse y dejarse llevar, confirmando que su despiste en la crono con el desvío de coches quizá no es casualidad sino que ella vive así. Es joven.

 

En la de junior masculino los EEUU salieron con la lección perfectamente aprendida. Curraron de principio a fin. Y en la zona más dura su corredor fuerte Quinn Simmons arrancó y fue sembrando rivales para dar una autentica exhibición en solitario hasta meta. En la recta de meta el chico de Colorado cogió una bandera de su país y lo celebró por todo lo alto. No es para menos, es el primer arco iris junior con barba. Me acuerdo de mi época de juvenil y si en la salida me hubiese encontrado con otro corredor con barba también me hubiese preocupado.

 

 

En la crono élite masculina el desaparecido desde el extraño suceso con estampida en mitad de etapa en Pau que protagonizó en el Tour Rohan Dennis dominó con puño  de hierro toda la prueba. Fue un gustazo ver rodar a este corredor de 182 cm de estatura perfectamente acoplado a una cabra BMC tapada con cinta aislante, su equipo que lleva Merida ya ha hecho público que ha rescindido su contrato, en las estrechas carreteras cercanas a Harrogate. La sensación de velocidad era impresionante. Que se lo pregunten al flamante vencedor de La Vuelta, Primoz Roglic, al que el australiano dobló como si uno fuese en moto y el otro en bici. Roglic una vez repuesto del susto peleó por no perder la referencia de Dennis que había salido tres minutos después y en un feo gesto le aceleró en la recta de meta intentando “desdoblarse” y pasar en la misma línea. El otro dato de esta prueba fue que el joven de 19 años Evenepoel logró la medalla de plata en su primer año de profesional, confirmando que haberse “fumado” la categoría de sub-23 es un acierto. Su temporada está siendo increíble.

 

 

Y en la carrera sub-23 masculina estalló el escándalo. Bajo un aguacero importante y vientos cruzados vimos una carrera preciosa. En la parte inicial de la prueba a través de las empinadas colinas y  los páramos que llevan a Harrogate el pelotón mantuvo una lucha constante, con multitud de caídas. En uno de esos páramos a falta de 45 kilómetros el pelotón se cortó y vimos una lucha entre dos grupos separados por una veintena de segundos. No hubo enlace y del primer grupo tras muchos ataques se quedaron en cabeza tres hombres, entre ellos el máximo favorito e ídolo local Thomas Pidcock. En el último kilómetro entraron otros tres en una agónica persecución, con lo que seis corredores se disputarían el arco iris en la recta de meta. En un sprint de potencia el holandés Nils Eekhoff ganaba, el italiano Battistella era plata y Bissenger de suiza tercero. Pidcock se quedaba sorprendentemente fuera del podio.

 

Unos minutos más tarde la UCI anunciaba que el holandés era descalificado por abrigo prolongado detrás de su coche en la parte inicial de la prueba, en una fase en la que faltaban 122 kilómetros para llegar a meta. El oro era para Samuel Battistella, Bissenger plata y al bronce subía Pidcock. La polémica estaba servida ¿Por un tras coche que se hace habitualmente descalificar a un Campeón del Mundo? ¿La UCI lo hacía solo para favorecer al británico y que los de casa tuviesen medalla? Las redes sociales y twitter, esa jungla de jueces y verdugos de todo, se encargaron de filtrar imágenes. Y las opiniones para todos los gustos. Las primeras filtraciones parecían un trascoche para reintegrarse al pelotón de lo más normalito, después se filtró un bidonazo (“sticky bottle” que dicen los ingleses) algo más acusador con acelerón del coche incluido, para por fin la UCI harta de las críticas y de los juicios sin todos los datos de los “expertos” desde nuestras casas filtraba un video final en el que se veía un trascoche del ciclista holandés de 2 minutos y medio pegado a centímetros de su coche de equipo sobrepasando a otros competidores a toda velocidad para volver a carrera. En mi opinión está bien sancionado, descalificación justa aunque fue duro ver llorar a Eekhoff cuando se lo comunicaron. También tengo claro que la UCI o los comisarios lo tenían que haber hecho mucho antes. No se puede esperar casi tres horas a tomar esa decisión cuando las imágenes estaban desde el principio. Este deporte tiene que aprender y modernizar algunas reglas que siguen siendo válidas desde comienzo del siglo XX.

 

 

La carrera élite femenina fue la única que se disputó en unas aceptables condiciones meteorológicas. Con suelo mojado pero sin que las corredoras sufriesen ningún aguacero. El dominador de la categoría femenina élite es Holanda. Es una selección muy poderosa y varias de sus corredoras pueden ser campeonas con todo merecimiento. Así que en muchas ocasiones, como el año pasado en Austria, todo se reduce a ver que holandesa arranca primero. La formidable escaladora que es Annemiek van Vleuten no quiso que le pasara lo del año pasado, dónde por no arrancar la primera se quedó sin arco iris en un mundial que le iba a la medida, con lo que este año aprovechó el único puerto que había en el recorrido. Un repecho de dos kilómetros con pendientes por encima del 10%. ¿Algún problema? Sí, dicha dificultad se encontraba a 103 kilómetros de meta. A Van Vleuten le dio igual. Un plan es un plan. Todavía abrigada con el chaleco se puso desde abajo del repecho y destrozó literalmente la carrera. Desde ahí hasta meta fue una contrarreloj individual en la que nadie pudo hacer nada para atraparla. Van Vleuten se plantó en meta después de una escapada de más de cien kilómetros para ser arco iris con más de dos minutos de ventaja. Impresionante. Por detrás su compatriota Van der Breggen hizo plata aprovechando la ventaja táctica. ¡Bravo Holanda!

 

 

UN DANÉS BAJO EL DILUVIO

 

El buen tiempo de la categoría femenina fue un espejismo y a la categoría reina, la de élite masculina le esperaba lo peor. Por la noche el mal tiempo volvió sobre Yorkshire y la lluvia descargó toda su intensidad. La organización tuvo que recortar el recorrido en casi 24 kilómetros, evitando las dos subidas largas que tenían zonas impracticables inundadas, y aumentar una vuelta el circuito final para que la distancia fuese digna de un Mundial. Sin subidas previas y con unas vueltas finales a un circuito semiurbano con un par de subidas cortas para completar 260 kilómetros. Eso sí bajo una permanente lluvia y con unas temperaturas cercanas a los 15 grados. Nada fácil. Iba a ser un Mundial de supervivencia dónde la sorpresa podía saltar.

 

 

La primera parte del recorrido se convirtió en un clásico de los mundiales, una fuga más o menos numerosa consentida a una distancia razonable. En esa fuga se filtraron Roglic y Quintana, y creo que no por casualidad, buscando que si en esas adversas condiciones había una sorpresa ellos llevaban la delantera. Dice mucho de la actitud del colombiano y del esloveno en este Mundial, otros se limitaron a pasar kilómetros ateridos por la lluvia y el frio. No hubo suerte para ellos y las selecciones potentes sobre el papel y la dureza en forma de lluvia constante se encargaron de que al circuito urbano se llegase con todo unido. A esas alturas una de las bazas de la selección española, Iván García Cortina, ya se había retirado aquejado de molestias estomacales. Estos ciclistas en las grandes citas suelen padecer este tipo de contrariedades, están muy finos, organismos al límite… vamos ya se sabe. Una pena porque el circuito y la lluvia le iban bien a Cortina, que siempre ha dicho que este tipo de carreras le van, aunque nunca lo ha podido demostrar hasta la fecha. Y justo al llegar al circuito la otra baza española y vigente Campeón del Mundo, Alejandro Valverde,  se retiraba, según sus palabras “porque tengo mucho frio y total para bajarme un poco más adelante me bajo ahora”. Bien ahí Alejandro, bravo ehhh.

 

En las primeras vueltas del circuito, en la recta de meta hubo una caída que pilló a Gilbert. Se hizo daño pero animado por el joven Evenepoel, compañero de selección, equipo y de habitación, se levantó y guiado por el joven de 19 años el veterano de 37 con la boca enseñando los dientes hizo lo que pudo para intentar enlazar. Llegaron a estar a 15 segundos, pero la carrera ya iba algo lanzada y perdieron esa bonita pelea. Los dos se retiraron, Gilbert entre lágrimas y muy afectado, estoy convencido que era uno de los máximos favoritos por la selección en la que estaba y por el estado de forma que traía de La Vuelta. Eso además propició un vacío de poder en la selección belga que dejó de ser el referente y el grupo pasó a dudar durante unos kilómetros.

 

Fue en ese momento, a falta de 62 kilómetros cuando salto el suizo Kung junto con el estadounidense Craddock. Y empezaron a rodar en solitario con algo de ventaja. En la cota del circuito a falta de 47 kilómetros atacó el danés Pedersen, en teoría para endurecer para sus líderes Fuglsang y Valgren, y con él se llevó al italiano Moscon. En seguida contactaron con cabeza. Y por fin, a falta de 33 kilómetros atacó el “coco”. Mathie Van der Poel arrancó en la cota y solamente Matteo Trentin le pudo seguir. El ritmo de MVDP era espectacular y con ayuda de los relevos de Trentin llegaron a cabeza. 30 kilómetros para el final y la selección final parecía que estaba hecha: Trentin y Moscon por Italia, Pedersen por Dinamarca, Kung por Suiza y Van der Poel por Holanda.

 

 

Todos entraban al relevo y en seguida la distancia se fue a los 30 segundos. Por detrás el español Gorka Izaguirre estuvo a punto de entrar, pero 10 segundos en una clásica son un mundo y el vasco no consiguió enlazar. Volvió al pelotón donde ninguna selección operó inteligentemente en mi opinión. Francia, con cuatro hombres, se dedicó a ir en la parte de atrás sin trabajar. Supongo que Alaphilippe no iba bien. Y Bélgica, que ha sido muy criticada en su país, puso a trabajar a sus hombres pero de uno en uno: primero Teuns y Wellens, posteriormente Naesen y Lampaert para intentar cazar y dar opciones a Van Avermaet. Pero tiraron solo un hombre contra cinco que tiraban a muerte delante. Batalla perdida. ¿Dónde están esas arrancadas para intentar mover el grupo? ¿O buscar ir en solitario para delante y mover el grupo? Supongo que desde el sofá todo es mucho más fácil pero no entiendo la actitud del grupo perseguidor. Ni siquiera Noruega con Jansen tiró para intentar defender las opciones del siempre temible en estas condiciones Kristoff.

 

Por delante la diferencia se fue al minuto de ventaja. Un minuto y veinte segundos en la última vuelta y todos relevaban. La carrera estaba hecha. Van der Poel el que más, dando una sensación de fortaleza que daba miedo. Desde la comodidad de mi sillón, y sin tener un culotte mojado molestándome, pensé que no entendía este ciclismo: todos a relevos hasta meta. Llevo a un tío (Van der Poel) que me puede liquidar en cualquier repecho y me conformo. Llevo a un tío (Trentin) que es un esprinter puro y me conformo. Un buen amigo, que sabe de ciclismo mucho más que yo, me decía “es el nuevo ciclismo por puntos, tipo moto GP, tanto pasamos al relevo tantos puntos tenemos y luego el puesto ya veremos”. ¿Qué hacían Kung y Pedersen pasando al relevo con todo? Es más, y siendo egoísta que al fin y al cabo esto es una carrera de bicis: ¿Qué hacía Trentin pasando al relevo cuando tiene un compañero que se sobra para llevar la escapada esos 11 kilómetros hasta meta él solito? Pues eso, que pertenezco a un modo de ver ciclismo que creo que está extinto. La vieja escuela ha muerto.

 

Y entonces saltó la sorpresa: en un llano nada más comenzar la última vuelta, cuando faltaban apenas 11 kilómetros para meta, Van der Poel negaba con la cabeza, se apartaba al lado derecho de la calzada y se descolgaba. No había entrado en crisis (Pedro), había pillado una pájara en toda regla, había enganchado un melocotón de los de antología. «Game Over» para el máximo favorito. Un Mundial es una cosa muy seria, y Van der Poel lo ha experimentado en sus propias carnes. Seis horas y media bajo la lluvia, con temperaturas de 15 grados, sin comer adecuadamente porque es un peñazo retirar cada vez el chubasquero para llegar a los bolsillos, y con la deshidratación, por buenas que sean ahora técnicamente esas prendas, que provoca ir tan abrigado le pasó factura al joven talento holandés. Tendrá más oportunidades y está claro que es un gran corredor. Y lo demuestra un gesto más que tuvo en carrera el domingo: sufrió el desfallecimiento, pasó por delante de boxes, y siguió para acabar el mundial en el puesto 43 a casi 11 minutos, 1 minuto perdido por cada kilómetro que le faltaba. El cuarto por la cola de los 46 valientes que terminaron. Pero Mathieu Van der Poel acabó su Mundial. Todos mis respetos hacia él. El español Erviti hizo el 44, ese hombre de equipo navarro está hecho de la misma pasta. Admiración absoluta.

 

 

En cabeza, después de la sorprendente explosión, y todos a salvo sin haber recibido metralla ni caído en el socavón que dejó el holandés siguieron Moscon, Trentin, Kung y Pedersen. Y los cuatro relevando, pues vale, ya he dejado claro que no entiendo nada de este ciclismo. Todo el mundo daba por vencedor a Trentin, reconocido esprinter que no debería de tener ningún problema en adjudicarse el oro. El italiano además tenía buena cara, incluso se llegó a decir si era más inteligente por parte de Trentin atacar en el último repecho para asegurar el oro. Yo personalmente soy muy fan de eso que decía Johann Museeuw. “Las carreras se ganan en solitario. Eso del sprint queda para cuando lo otro no ha funcionado”. Yo en casa recordaba aquel Tour de Flandes 2017 ganando por Terpstra y en el que el joven de 22 años Pedersen fue segundo manteniendo un pulso formidable con el grupo perseguidor durante muchos kilómetros. Sabía que Pedersen es un gran corredor pero no pensaba que tuviese opciones en el sprint frente a Trentin. Su compañero de equipo Styuven, desde su sofá en casa, twitteo lo siguiente: “Ojo que Mads no es nada lento llegando en estas condiciones”. En la última cota nadie se movió salvo Kung que aceleró a tope para descolgar a Moscon y asegurarse medalla. El suizo gastó todo y daba por válida la medalla de plata. De hecho y solo él lo sabe, quizá haber buscado un ataque viendo su fortaleza en ese último repecho le hubiese ofrecido mejor rédito final que un bronce. Nunca lo sabremos. Lo que sí es cierto es que los tres se plantaron en la recta de meta y Trentin justo bajo la pancarta de 200 metros lanzó su sprint que apenas duro 50 metros, sus piernas acalambradas se doblaron, y Mads Pedersen le superó con total y absoluta claridad. Un danés se proclamaba por primera vez Campeón del Mundo. Un desolado Trentin conseguía la plata y el suizo Kung el bronce.

 

 

Por detrás en el absoluto naufragio de Bégica y Francia solo Peter Sagan, que reconoció que a pesar de estar fuerte no salió  a por el movimiento de Van der Poel pensando que otras selecciones a falta de tantos kilómetros taparían el hueco y se equivocó, enmendó su error atacando para conseguir una quinta plaza, detrás de Moscon, demostrando que sí era un Mundial a su medida, solo que no lo supo leer adecuadamente. Son cosas de correr sin una selección potente que te arrope. Y el otro dato que me encantó: tras 260 kilómetros bajo la lluvia, en una carrera dura, el sprint del grupo lo gano Alexander Kristoff que volvió a demostrar que es el mejor esprinter en situaciones durísimas de carrera, como ya hizo en Gante Wevelgem de este año. Batió a Van Avermaet que en ningún momento estuvo en carrera ni aceptó el papel que le correspondía como uno de los líderes de Bélgica.

 

El Mundial de Yorkshire 2019 ha acabado. En mi opinión incluso a pesar de las innegables lagunas organizativas y de la mala climatología sufrida, habitual en el Norte de Inglaterra en estas fechas, ha sido un Mundial interesante de ver. En el que ha habido un campeón fuera de los nombres habituales pero que se merece todo mi respeto. Una carrera tan dura que la acaban 46 corredores es ganada por un corredor que ha sabido buscar su oportunidad. No lo hagamos de menos. Algunos medios están hablando de decepción, de un Campeón del Mundo a la altura del joven Freire en 1999, un auténtico desconocido en aquel entonces, y todos sabemos el punto de inflexión que aquello significó para el genial cántabro. Demos tiempo y veamos si el joven Pedersen se convierte en un digno portador del arco iris o por el contrario sufre la temida maldición de la máxima prenda que un ciclista puede aspirar a vestir. El tiempo nos lo dirá.

 

Aquí un enlace con lo mejor en imágenes de la carrera de profesionales…

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