LOS ABANICOS EN CICLISMO

 

Los abanicos en ciclismo. Qué son. Cómo se forman. Para qué sirven. Cómo utilizarlos.

 

Estas preguntas sobre una de las técnicas más bonitas y duras del ciclismo son las que voy a intentar aclarar en las siguientes líneas. Y en esta tierra preciosa en la que vivimos, y más concretamente en el valle del Ebro, deberíamos  tenerlo muy claro, dado que el fuerte cierzo nos acompaña durante gran parte del año. Estos últimos días han sido una muestra de lo complicado que puede llegar a ser montar en bici en Zaragoza. Saber ir en bici con viento es fundamental en nuestra tierra, si además puedes disfrutarlo más entendiendo como mejorar en ese terreno pues mucho mejor. Así que allá vamos…

 

¿Qué es un abanico?

 

Un abanico es una formación que adopta un grupo de ciclistas para enfrentarse y luchar contra el viento. Pero un abanico no solo es una formación defensiva contra el viento. En ciclismo de competición, o en los días que nos apetece jugar un poquito, es un movimiento estratégico ofensivo, de ataque a los rivales. Se podría decir que un abanico bien ejecutado en ciclismo es “un arma de destrucción masiva”.

 

¿Qué hace falta para hacer un abanico?

 

Pues básicamente dos cosas: viento lateral de suficiente intensidad y un grupo de ciclistas con ganas de formarlo, con ganas “de liarla” que se diría en el argot.

 

 

¿Cómo se forma un abanico?

 

Es un trabajo de  equipo. El corredor que decide montar el abanico normalmente es un corredor muy fuerte y experimentado, lo que se suele llamar un “capitán de ruta”, identifica una situación propicia de viento. Entonces avisa a sus compañeros e inicia el ataque. Este debe ser prolongado y con toda la fuerza posible. Los primeros segundos o minutos en la formación de un abanico son cruciales. Para asegurar que el abanico tiene éxito el equipo que lo monta debe de tener varios corredores que trabajen con máxima intensidad, y además tener un corredor de cierre del abanico. Lo que se llama “ir de llave del abanico”. Este corredor, que suele ser el líder en muchas ocasiones, es vital. De su eficacia como cierre dependerá que nadie se aproveche del trabajo de sus compañeros y él debe ser el último en el filo de la carretera. Nadie debería de poder protegerse detrás de él. Es un sitio “relativamente cómodo” en el abanico, pero hace falta fuerza y habilidad para ocupar esta posición. En un momento dado tras iniciar el ataque habrá un corredor que no tendrá sitio en el abanico. Y estará expuesto al viento. La fila detrás de este corredor se ira alargando. Ese corredor no podrá mantener el ritmo de los que circulan en abanico y se cortará del grupo, teniendo que abrirse lateralmente para formar un segundo abanico. En este segundo abanico pasará lo mismo. En el momento que el espacio físico de la carretera se acabe se formará un tercero y así sucesivamente. Ya está liada la cosa. Fácil.

 

¿Cómo se dan los relevos en un abanico o dónde me sitúo en el mismo?

 

Muy bien. Lo vemos con un ejemplo. El viento sopla fronto-lateral de la izquierda. Y son seis compañeros de equipo. El que comienza el abanico calculará el espacio que  hace falta para que sus cinco compañeros se situen escalonados y protegidos a su derecha. Normalmente se situarán a la derecha del ciclista que le precede y sin sobrepasar su caja de pedalier, para ir perfectamente protegidos. Una vez el primer ciclista acaba su relevo se dejará caer descansando por el lado izquierdo del abanico hasta que vea al último compañero, adaptará su velocidad a la de este y le cogerá la rueda por el lado derecho para ir avanzando posiciones dentro del abanico hasta que le vuelva a tocar dar relevo. En este proceso es importante que el movimiento sea fluido, sin tirones. Cuanto más coordinados sean los relevos más efectivo será el abanico y mucho más fácil para el grupo que tira, logrando además que esa efectividad haga mucho más daño a los rivales. Lo que nunca debemos hacer es dejar huecos en el abanico, ya que exponemos a los compañeros que suben a ese viento lateral, y además corremos el riesgo de que rivales se nos intercalen en nuestro abanico.

 

¿Y cuándo se “abre o cierra” un abanico?

 

En una situación de carrera es el equipo que ha comenzado el abanico, o el equipo que lidera el abanico, el que decide esto. Si el abanico ha tenido éxito y se ha hecho el daño deseado se puede dar la circunstancia de que vayamos solos o con otros ciclistas que nos interese o tengamos el rival común eliminado. Entonces se puede abrir (dejar más hueco) para que se pueda rodar más cómodo o pueda entrar más gente a trabajar y ampliar la diferencia. Por el contrario si vemos que nadie colabora, o que hay ciclistas que no nos interesan en el grupo, o queremos seguir haciendo daño se cierra el abanico (no dejamos nada de sitio) para seguir poniendo en apuros a los rivales.

 

 

¿Por qué los abanicos son tan efectivos?

 

Hay varias razones. Lo son porque es una forma de selección natural. Los integrantes del primer abanico son los más fuertes. Van delante porque han estado atentos a la situación, o les han avisado, pero además tienen fortaleza física para aguantar el exigente ritmo de ese primer abanico. Los del segundo son un poco más débiles. Y los del tercero todavía más. Con lo que con todos trabajando a tope lo lógico es que las diferencias vayan aumentando. Son también efectivos porque suelen ser esfuerzos prolongados, se han visto etapas de abanicos a más de 100 km de meta, y eso son muchas horas de esfuerzo. El juego mental de ver que no hay manera de cazar o entrar en el primer abanico cuenta mucho, y hay un momento en el que tiras la toalla y las distancias se hacen enormes. Y por último influye el factor miedo. Rodar en un abanico requiere de una dosis importante de valentía. Se va muy deprisa, muy junto al corredor que te precede, como sopla viento lateral hay bandazos imprevistos (los roces y toques están a la orden del día en un abanico) y además ruedas muy en el filo y con poca visibilidad. Nadie te va a mostrar los obstáculos de la carretera o rodar justo en el borde de la cuneta da mucho miedito. No todo el mundo vale para eso. Es todo un arte: combinación de fuerza, habilidad y valentía.

 

¿Cómo me puedo defender de un abanico?

 

Buscando a tu grupo. Agrupandote con tu equipo. Solo el trabajo de equipo puede ser efectivo para contrarrestar un buen abanico. No apurar tus fuerzas si estas expuesto al viento y abrir rápidamente un segundo abanico sin haber castigado a los ciclistas que van detrás de ti en la fila también puede funcionar, pero hay que ser muy rápido. Un segundo abanico que mantenga la distancia con el primero debe de formarse de manera voluntaria y desde el primer momento del ataque para que tenga alguna opción. Cuanto más tarde en formarse ese segundo abanico (que dará protección a los ciclistas que no caben en el primero) más castigados irán los ciclistas que lo formen, con lo que más posibilidades habrá de perder tiempo. ¿Y si voy solo en ese abanico? Entonces solo hay una solución: entrar al relevo (si te dejan claro). En un abanico, por raro que parezca, se va mejor relevando que a rueda o en la cuneta. Es una verdad del ciclismo.

 

Perfecto. Esto es en lo que se refiere a los abanicos en competición, o en modo ataque. Pero si el abanico lo usamos como defensa contra el viento, para que nuestro grupo ruede más protegido ¿Cómo debemos actuar en este caso? Los principios son los mismos, pero lo que hay que buscar es maximizar el espacio para que quepa cuanto más gente mejor en el abanico. Si la carretera nos lo permite, y respetando las normas de circulación, deberemos de abrir el máximo espacio para rodar con comodidad. Suele hacer falta en un grupo abrir varios abanicos. Pues bien los corredores fuertes se distribuyen en los diferentes abanicos, de manera que cada abanico tenga una buena “locomotora” que pueda mantener el abanico cercano al que le precede, ya que si estos están bien hechos se podrán beneficiar unos de otros. Y los corredores que van situados de llave deben de avisar de la falta de espacio o si el ritmo está haciendo que los abanicos se separen mucho.

 

Los abanicos son una técnica de ciclismo preciosa, y muy dura por cierto. Nos ofrecen algunas de las imágenes más espectaculares de nuestro deporte. Y en competición hay etapas míticas de abanicos. Se han ganado y perdido muchas grandes vueltas en este tipo de maniobras que en las esperadas etapas de montaña. Pero como siempre una imagen, en este caso un video, vale más que mil palabras. La última etapa mítica de abanicos vivida en una gran vuelta tuvo lugar en el Tour del año 2013. Fue la etapa 13 de ese Tour. Aquí os dejo el enlace de esa etapa. Los abanicos empezaron a más de 100 kms de meta. Hay tres horas de grabación, pero voy a reseñar los minutos de cinta donde se aprecia cómo funcionan los abanicos y los momentos críticos de los mismos. Lo realmente interesante pasa del minuto 26 al 29 y del minuto 54 al 1:06. Es una clase magistral de abanicos en 20 minutos.

26:12 / Faltan 112 km / Omega empieza a tensar. El pelotón se va estirando.

26:53 / Faltan 111.5 km / Omega cierra cuneta. Los equipos se van agrupando. Se ve a Columbia, Sky y Tinkoff como progresan.

27:25 / Faltan 111.1 km / Los Omega forman el abanico y Cavendish hace de llave (con el maillot blanco de campeón de Gran Bretaña).

27:56 / Faltan 110.6 km / El grupo ya está partido en al menos tres pedazos. Han hecho falta apenas dos minutos brutales y menos de dos  kilómetros para liarla muy gorda.

29:01 / Faltan 109.6 km / Se ve como en la fila los corredores que no pueden más se abren buscando formar nuevos abanicos para protegerse. Supervivencia.

30:00 / Faltan 108.8 km / Ya están perfectamente formados. Observad como Cavendish, que iba de llave, ahora pasa al relevo. Va más cómodo pasando en este momento, ya que la lucha detrás debe ser dura para ir a rueda.

32:30 / Faltan 107.5 km / Omega abre cuneta. Da más espacio. Entrará más gente a colaborar. Los abanicos y sus víctimas ya están decididos. Han hecho falta seis minutos para poner patas arriba toda una etapa del Tour.

54:07 / Faltan 86 km / Valverde pincha. Todo el equipo excepto Nairo para a esperarle.

55:45 / Faltan 85 km / El equipo de Valverde está organizado y persigue.

59:05 / Faltan 82.7 km / Valverde y su grupo están a ¡13 segundos! Se podría decir que huelen la fila de coches. Casi lo tienen.

59:40 / Faltan 82.3 km / En este plano se ve lo cerca que están. Apenas nada.

1:00:10 / Falta 81.9 km / Momentazo. Valverde pierde los nervios y se va solo a pillar. Se oyen perfectamente (subid el volumen) los gritos de los compañeros a los que está sacando de rueda.

1:06:00 / Faltan 77.2 km / El grupo de Valverde tira la toalla y decide esperar al segundo gran abanico en el que va Kittel. Quizá con más gente tengan oportunidad. Pero aquí se ve que el segundo abanico es el segundo por algo. La diferencia ira a más. En meta Valverde se dejará la friolera de 9:54. Sus opciones en el Tour 2013 estaban acabadas. Por un pinchazo en un mal momento y por la tiranía de los abanicos.

 

Espero que os haya gustado revivir aquella fenomenal etapa 13 del Tour de 2013. Se puede aprender muchas cosas viendo a estos chicos cuando sabes lo que tienes que ver. Más días de ciclismo para el recuerdo.

 

 

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