TRÍPTICO DE LAS ARDENAS: VAYA ESPECTÁCULO

Esta pasada semana se han disputado las últimas clásicas de esta primavera. Con la disputa de Amstel-Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja, el llamado tríptico de las Ardenas, se cierra el calendario de clásicas de primavera. Habrá que esperar hasta la finalización del Tour para volver a disfrutar de este precioso ciclismo de un día. El último monumento, el Giro de Lombardía, espera en Octubre y unos días antes el Mundial. No hay otra, toca esperar.

 

¿Y QUIÉN ES ÉL?

 

Los amantes del ciclocross lo conocen bien. En Bélgica es toda una institución. En Holanda es un semidiós. Se llama Mathieu Van der Poel. Él junto con otro jovencito llamado Wout van Aert han dominado el barro en el último lustro con una tiranía jamas vista. Los aficionados y expertos de la modalidad lo avisaban: “estos dos van a ser buenísimos cuando pasen a la ruta”, “estos dos en ruta van a marcar una época”, “estos dos van a ser mejor que Zdenêk Stybar”. El anterior “monstruo” llegado del ciclocross era Stybar que venía de ser triple campeón del mundo de ciclocross y recaló en el Quick Step, equipo en el que ha demostrado ser un excelso hombre de equipo y dónde ha ganado una veintena de carreras, incluyendo alguna clásica menor y etapas en Tour y Vuelta.

 

Wout van Aert ya compitió el año pasado en las clásicas y no lo hizo mal, demostrando un derroche de fuerza (quizá algo alocadamente) sensacional. Y este año completó una Paris-Roubaix formidable donde aunque el puesto final  no le acompañase demostró que era uno de los más fuertes de la carrera, el más fuerte en mi opinión aquel domingo. Pero Wout van Aert no acaba de ganar lo que de él se espera.

 

Y en 2019 llega a la ruta Mathie Van der Poel alias “MVDP”. Holandés de nacimiento aunque nacido en Bélgica (Kapellen-1995) es hijo de Adrie Van der Poel, un muy buen ciclista de los 80-90, y Corrine Poulidor, hija del admirado Raymond Poulidor, con lo que la genética parece que la tiene asegurada el muchacho. MVDP fue Campeón del Mundo de ciclocross en 2015 y lo ha vuelto a lograr en este año 2019. Solo en esta temporada en ciclocross ha ganado 27 carreras. También ha coqueteado con la bicicleta de montaña, siendo bronce en el Mundial del año pasado.

 

 

Pero MVDP no es solo ciclocross, y sus admiradores lo llevaban avisando mucho tiempo. Con 18 añitos, en categoria junior, en 2013 se proclamó Campeón del Mundo en  Florencia. Sí, Florencia, ¿recuerdan aquella formidable carrera? Si ustedes no seguro que  Purito Rodríguez y Valverde sí que la recuerdan. Y el año pasado, ya en profesionales MVDP ganó dos etapas en la Artic Race en Noruega y batió en un espectacular sprint a todos sus rivales en el Campeonato Nacional Holandés, que no es nada fácil, lo que le permite lucir ese maillot tan vistoso que lleva esta temporada. Además fue subcampeón de Europa en ruta, solo batido por Matteo Trentin. En este enlace tenéis un resumen de su 2018 en ruta.

 

Pero es en 2019 cuando MVDP ha destapado todo lo que parece que lleva dentro y se ha dado a conocer al gran público. He de reconocer que el joven ciclista no era santo de mi devoción. Alguien que pasa tan encumbrado desde joven a profesionales y que adopta ese aire de divo desde el primer momento me produce un rechazo inicial. Exprese mi opinión y dije que ya veríamos, que no es lo mismo ciclocross que ruta, y que no es lo mismo ese esfuerzo brutal de una hora en ciclocross que estar cinco horas sobre una bici muy rápido y acabar con una hora adicional de esfuerzo brutal. Pero MVDP empezó a ganar, y me dije que seguían siendo “carreras menores”. En este 2019 el joven ciclista siguió ganando: etapa en el Tour de Antalya, el GP Denain y etapa en La Sarthe y yo seguía opinando lo mismo: es bueno, pero siguen siendo “carreras menores”. Pero llegó A Traves de Flandes y ganó. Y cuando llegaron las largas distancias de verdad se sacó un sprint en Gante Wevelgem que le llevó al cuarto puesto a pesar de ser cerrado en dos ocasiones. Ahí empecé a cambiar mi opinión, la Gante Wevelgem es el sexto monumento, 265 kilómetros que este año se recorrieron a una velocidad media infernal y el joven Van der Poel demostró que estaba ahí. Y en Tour de Flandes lo corroboró con otro cuarto puesto después de una caída y una persecución durísima. Y en Flecha Brabanzona, la última de las clásicas del norte, ganó en un mano a mano directo a Julian Alaphilippe,  el dominador de la temporada. En este enlace tenéis un resumen de su temporada de clásicas en 2019, simplemente asombroso.

 

 

UNA AMSTEL GOLD RACE PARA LA HISTORIA

 

La Amstel cambió su recorrido hace un par de años, abandonando su clásico final justo después del Cauberg para acabar con una complicada maraña de carreteras estrechas con un par de “bergs” antes de afrontar la recta final. Eso dejaba una carrera algo más abierta, pero todos en la salida sabían que el máximo favorito era el francés Alaphilippe, un corredor que este 2019 está en estado de gracia. La carrera fue rápida pero bastante controlada hasta que faltando 43 kilómetros en el Gulperberg arrancó  Mathieu Van der Poel. En un lugar inesperado, lejano, con un tramo de llano después en el que era fácil organizarse para darle caza. Con él solo se fue Gorka Izaguirre, que lógicamente no entró al relevo ya que su jefe de filas Jakob Fuglsang iba detrás. Apenas un par de kilómetros después MVDP se dejó atrapar. ¿Un ataque de juventud? ¿Un fallo estratégico? ¿Es un auténtico caballo desbocado? En mi opinión no. MVDP hizo un movimiento para intentar poner nerviosos a otros jefes de filas. Él corre solo, con todos mis respetos a su modesto equipo, y en ese ataque quizá intento aislar a otros rivales, despojarles de hombres de equipo que trabajasen para ellos. Una vez visto que no funcionó se dejó alcanzar.

 

Inmediatamente después, uno que no corre solo, el máximo favorito Alaphilippe se apoyó en su gregario Devenyns en el Kruisberg para hacer saltar la carrera. Faltaban 36 kilómetros para la meta. Devenyns hizo su trabajo y en la siguiente cota, en el Eyserbosweg el francés Alaphilippe se lanzó hacia delante faltando 33 kilómetros. Ese cambio de ritmo cogió algo atrás a MVDP que no salió a por el francés. Quién sí lo hizo fue el danés Jakob Fuglsang que en seguida se entendió con Alaphilippe y abrieron un hueco de algo más de 15 segundos sobre un trio formado por Kwiatkowsky, Trentin y Woods. Sorprendentemente el canadiense se descolgaba en otro de los numerosos bergs y dejaba una lucha de parejas. La diferencia estaba estancada en apenas 20 segundos, pero el dúo trasero no lograba capturar a Alaphilippe y a Fuglsang que parecía que se iban a disputar la victoria. El danés colaboraba sin problema con el francés, calcando lo que paso en Strada Bianche allá por el mes de Marzo. El grupo perseguidor estaba reducido a ocho corredores entre los que iba MVDP, pero su pérdida era cercana al minuto.

 

Quedaban apenas 5 kilómetros y estaba claro que las fuerzas de Kwiato y Trentin se agotaban, no eran capaces de enlazar, incluso Trentin se soltaba en el último berg. Todavía era más claro que el grupo perseguidor a más de 45 segundos no tendría tiempo de enlazar. Y por delante Alaphilippe sonreía interiormente. Esa situación ya la había vivido antes. Fuglsang colaboraba con él y luego en la recta de meta Alaphilippe sería más rápido. Lo normal. Pero el danés no estaba dispuesto a ser el “tonto útil” ese día y  a falta de 3.700 metros decidió parar de relevar. Alaphilippe lo miró y decidió levantar el pie para ver si el danés recapacitaba. No lo hizo. La velocidad del dúo de cabeza descendía y en los GPS de la televisión todavía se veían diferencias suficientes para ganar. A falta de 1.700 metros la realización da un plano del grupo perseguidor en el que tira como una locomotora sin frenos MVDP pero hay poco espacio y todavía marcan más de 30 segundos de desventaja.

 

En la curva de meta faltando 800 metros el polaco Kwiatkowsky enlaza con Alaphilippe y Fuglsang que se sueldan a rueda. Kwiato no para y les lanza perfectamente hacia la línea de meta. Pero la curva inmediatamente después es tomada por otro joven que dará que hablar, Maximilian Schachmann y justo detrás de él MVDP. Faltan 600 metros y Van der Poel no se lo piensa: arranca desde una distancia infinita en términos de un sprint. Tapa el hueco con el trio de cabeza y justo cuando Alaphilippe a la desesperada, consciente de su error, comienza su sprint el joven MVDP abre con un tremendo latigazo a su derecha otro potente sprint que lo lleva lanzado hasta la victoria. Ha sido un esfuerzo de 600 metros, en los datos de ese kilómetro se revelará que han sido más de 1.400 watios movidos en ese momento a una velocidad superior a 67,5 kilómetros a la hora. Algo que solo puede calificarse de marciano, normal que ni el muchacho se lo creyese. Por detrás, soldado a rueda, como si el rebufo de Moto GP se tratara entra Simon Clarke y la tercera plaza es para un desconsolado Fuglsang que golpeaba el manillar. Las reacciones del mundo del ciclismo no se hicieron esperar, todo el mundo se rindió ante este prodigio de 24 años que vestido con el maillot de campeón nacional ganaba la carrera de su casa, la carrera de los holandeses. Aquella que su padre Adrie también había ganado 29 años antes.

En este enlace están los mejores momentos de esta extraordinaria Amstel Gold Race.

 

 

EL MURO DE HUY CONSAGRA A SU NUEVO DOMINADOR

 

En Bélgica hay numerosas cuestas, unas adoquinadas, otras no. Son los llamados “bergs”. Pero los belgas dicen que muros, “Muur”, solo hay dos: el Kapelmuur y el de Huy. En la Flecha Valona se asciende este último en tres ocasiones. Y la meta está situada en el tercer paso por esta auténtica pared de 1.300 metros con un desnivel medio del 9,8% y picos de un imposible 26%. La carrera es mítica y es una clásica consolidada, pero se ha convertido los últimos años en un ejercicio de colocación final en el último kilómetro y una combinación de fuerza, explosividad y medición matemática del esfuerzo en los últimos 500 metros del Muro de Huy.

 

Este año no fue una excepción. Todos los favoritos estaban en esos últimos metros y completando un guión que ya había escrito también el año anterior el francés Alaphilippe arrancaba en su distancia justa. Solo le pudo aguantar la rueda, incluso intentó superarle en los últimos diez metros, el danés Fuglsang en estado de gracia en las Ardenas este año. No hubo lugar a la sopresa y Alaphilippe ganaba, seguido por Fuglsang y completando el cajón el italiano Ulissi. El quíntuple ganador de esta prueba, el español Alejandro Valverde solo podía ser undécimo, en lo que parece que es un relevo hacia el nuevo especialista en finales en cuesta Alaphilippe.

En este enlace tenéis el último kilómetro de esta edición de la Flecha Valona.

 

 

LA LIEJA-BASTOÑA-LIEJA SE VA A DINAMARCA

 

La edición de este año de la Lieja, el cuarto monumento, “La Doyenne”, la decana de las clásicas incorporaba una novedad. Se abandonaba el final en Ans, eliminando la cota de Saint Nicholas y el temible kilómetro y medio final de la Cote de Ans para buscar un final más abierto en Lieja. La última dificultad sería la Côte de la Roche-aux-Faucons para buscar la meta una decena de kilómetros más tarde. La carrera amaneció con una dificultad adicional en forma de una lluvia que acompañó a los ciclistas durante más de 200 kilómetros, endureciendo con el frio esta edición de la Lieja.

 

En la larga y dura subida a Roisier se formó un peligroso grupo delantero, en el que iban Van Avermaet, Schachmann y Enric Mas entre otros. Deceuninck no había metido a nadie y le tocó trabajar por detrás. El grupo delantero iba perdiendo unidades al paso por la emblemática Côte de la Redoute y posteriormente en Forges. Pero esta aceleración en busca del grupo delantero eliminó a gente importante, Gilbert perdía comba, Van Avermaet también, otros favoritos sufrían y no se veían cómodos. Y así se llegó a Roche-aux-Faucons dónde con una gran determinación atacaba Jakob Fuglsang. Desde abajo, después de un trabajo de aceleración (salida de pista de Ion Izaguirre incluída) de su equipo formidable, el danés ponía metros de por medio. Con él se soldaban a rueda Michael Woods, con una pernera puesta y la otra quitada (eso dice mucho del día de perros y tensión que pasaron) y Davide Formolo. Faltaba menos de un kiómetro para coronar la cota y Fuglsang sabía que tenía que llegar solo, su línea de meta tal y como él mismo explicó estaba en la cima de Roche-aux-Faucons. Dicho y hecho, un par de aceleraciones descolgaron a Woods y a Formolo y el danés se lanzaba en solitario a por el triunfo. Tras un gran susto en una curva a izquierdas, salvador con una pericia propia de un motorista de Moto Gp, Fuglsang devoraba en solitario los kilómetros que le separaban de la meta para triunfar en su primer Monumento. Por detrás Formolo aguantaba una ligera ventaja para ser segundo y el sprint del grupo lo encabezaba Schachmann para completar el podio. Un merecido triunfo para el danés, que enlazaba un tercer puesto en Amstel, un segundo puesto en Flecha Valona y victoria en Lieja, sin duda el dominador de las Ardenas este año.

En este enlace los mejores momentos de esta Lieja-Bastoña-Lieja.

 

 

Las clásicas de primavera han acabado. Es tiempo de vueltómanos. Las Grandes Vueltas esperan. Veremos que nos deparan.

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